En el panorama de grandes monumentos internacionales, El Molar, un pequeño municipio al norte de Madrid, ha captado toda la atención este verano tras postularse con decisión para acoger el “Toro de España”, un proyecto monumental y enormemente polémico: una escultura metálica de más de 300 metros de altura que superaría incluso la Estatura de la Libertad y casi igualaría a la Torre Eiffel. El proyecto, promovido por la Academia Española de Tauromaquia, quiere convertir al toro bravo en el nuevo símbolo turístico nacional, con ambición de convertirse en el mayor reclamo de visitantes de toda España y competir en notoriedad mundial nada más y nada menos que con iconos como Machu Picchu o la Sagrada Familia.
En el comunicado de la Academia se hace especial hincapié en superar a Francia como primera potencia en turismo, y se ignora por completo el hartazgo que se manifiesta entre la población, incluso en forma de protestas en ciudades como Barcelona, por los problemas que acarrea esta industria.
Tampoco se menciona que España suele estar segundo en la lista de los países más visitados del mundo, sin la necesidad de crear ningún monumento con este fin. Y por último, no se tiene en cuenta que estas grandes obras tienen como poco un siglo de antigüedad y que sumarse ahora a esto parece partir de algún tipo de intento de demostrar un poderío que ya no encaja con el zeitgeist actual.
Cómo será el toro gigante de El Molar
Fernando Hernández, concejal de Turismo del pueblo y miembro de Vox, es el principal promotor de esta acción en El Molar. Su idea, según ha comunicado a medios como el diario El Mundo, es que la escultura, visible a kilómetros de distancia, tenga a los pies un complejo turístico y comercial especializado en el mundo taurino: restaurantes temáticos, tiendas de recuerdos y espacios de divulgación. Esto casa perfectamente con la idea de la Academia Española de Tauromaquia de convertir el monumento “en el principal icono turístico de España”.

La candidatura de El Molar ha generado una ola de debate social y mediático, tanto por sus dimensiones inéditas como por la temática taurina del monumento —considerada por algunos como símbolo cultural, por otros como fuente de polémica por el maltrato animal—. La capital ya ha rechazado acoger el coloso, por lo que El Molar compite frente a más de 30 municipios que, desde Burgos o Guadalajara, también han mostrado interés.
Este peculiar proyecto podría unirse a otro igual de quimérico que pretende construirse en Boadilla del Monte. En este municipio de la Comunidad de Madrid se planea levantar la estatua de Cristo más grande del mundo: 37 metros de altura y casi 60 de envergadura, superando al de Río de Janeiro.
El monumento, impulsado por la Asociación de Devotos del Corazón de Jesús y financiado por donaciones privadas, se ubicará en un terreno municipal próximo a la M-50 y la Ciudad Financiera. La escultura, hueca por dentro y construida en hormigón armado, contará con un corazón dorado gigante accesible a los visitantes y aspira a convertirse en nuevo destino de peregrinación internacional. Sin embargo, por ahora no han conseguido la financiación para empezar con la primera fase.