702 metros cuadrados, vistas privilegiadas de Madrid, muebles de diseño y mucho glamour. Así es el ático que Agatha Ruiz de la Prada ha vendido por 7,5 millones de euros en la Castellana, el pequeño Manhattan de la capital.
Según Kertz Family Real State, la agencia que contrató la diseñadora para vender el ático, la vivienda tiene amplias estancias interiores muy luminosas: un gran salón, sala de estar, una enorme cocina, comedor, cuatro dormitorios con baños en suite y dos aseos de invitados.
Un piso de lujo a todo color
«Tengo un defecto: no me gustan las joyas. De hecho, no tengo agujeros en las orejas. Pero me encantan las casas, que son mucho más caras», explicó la diseñadora en su entrevista para Architectural Digest.
Mientras enseñaba una de las salas de su antiguo ático, con gruesas rayas amarillas sobre blanco en la pared, se giró para decir: «llegar a esta casa es una fiesta». Y es que tanto las formas extravagantes como el color siempre han sido elementos imprescindibles en el hogar de la diseñadora. Lo demuestran los suelos de rayas verdes y azules; los respaldos de sillas en forma de luna y los divertidos flor-pufs que hay repartidos por el salón.
El inmueble, que anteriormente perteneció a José Luis de Vilallonga, fue renovado por Ágatha y su padre, el arquitecto y coleccionista Juan Manuel Ruiz de la Prada y Sanchiz. En toda la casa está presente la afición por el coleccionismo de arte contemporáneo. Una de las obras que más destaca en el ático es Woman Taking Off Summer Dress, un cuadro del artista visual Julian Opie.