Como si faltaran las razones para una escapada hasta Chinchón, uno de los pueblos más conocidos y visitados de la Comunidad de Madrid por su singularidad y encanto, cada mes de febrero se suma a la lista de argumentos una cita imprescindible en su calendario: la celebración de su gran mercado medieval que, por cierto, ya tiene fecha para su edición de 2026.
Entre el 13 y el 15 de febrero el casco histórico de esta localidad madrileña retrocede en el tiempo para convertirse durante tres jornadas en un auténtico escenario medieval que cada año atrae las visitas de miles de personas.
Con enclaves como su popularísima plaza Mayor medieval castellana como epicentro y telón de fondo, personajes de época y artesanos llenan el pueblo con sus puestos de artesanía, gastronomía tradicional y productos típicos en el mercado.
A todo ello se suman una ambientación inspirada en época medieval –que incluye desde música de la época hasta decoración con banderines o personajes ataviados con prendas de antaño– y un completo programa de actividades para todos los públicos que el Ayuntamiento de Chinchón hará público próximamente.

No obstante, año tras año no suelen faltar propuestas como los combates de caballeros, las exhibiciones de cetrería, los talleres, los cuentacuentos, los pasacalles o el teatro y otros espectáculos itinerantes que recorren el mercado durante los tres días de festejos.
Chinchón, una de las «maravillas materiales» de la región

A solo 45 kilómetros de Madrid, esta localidad del sureste de la región cuenta con una plaza Mayor que se considera desde 2008 (tras una votación popular entre 25 monumentos) como «la cuarta maravilla material de la Comunidad de Madrid» –para los curiosos, por delante quedaron la Universidad de Alcalá de Henares, el Palacio Real de Madrid y el monasterio de El Escorial–.
Pero no es su único atractivo: entre los lugares de interés destacan también el Monasterio de los Agustinos (convertido parcialmente en el actual Parador de Turismo), la Torre del Reloj (única superviviente hasta nuestros días de la antigua y desaparecida Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Gracia) o la Casa de la Cadena, donde se hospedó una noche Felipe V a su paso por Chinchón en 1706.
Todo ello, unido a su gastronomía –que se nutre de productos típicos como el anís, el aceite, el ajo y el vino– lo convierten en un destino cercano y atractivo en cualquier época del año para empaparse de la historia castellana de sus calles, que incluso han sido inspiración para directores de cine como Wes Anderson.