La Hoya Encavera, localizada en el término municipal de Lozoya, es uno de los enclaves más atractivos de la Sierra Norte de Madrid para escapar del asfalto y disfrutar del verano en un entorno natural y fresco. Situada a poca distancia de la presa de la Pinilla, esta zona se caracteriza por su biodiversidad, prados a la sombra y roquedos, que hacen del paisaje un lugar especial para pasear y relajarse junto al agua en un día caluroso estival.
Hay que tener en cuenta que la playa fluvial no está dentro de las cuatro zonas de baño permitidas dentro de la Comunidad de Madrid, aunque sí está cerca de las Presillas, con las que comparte el agua del río Lozoya.
El acceso se realiza por la carretera M-604, tomando el desvío señalizado hacia la presa hasta llegar al área recreativa, donde existe un pequeño aparcamiento de pago (normalmente 5 € en temporada de verano).
Nada más aparcar, se puede cruzar el icónico puente rojo peatonal y elegir entre dos direcciones de ruta: hacia la derecha, se accede en pocos minutos a la propia presa de la Pinilla, donde el rugido de la caída de agua y el paisaje de montaña crean una postal muy especial; hacia la izquierda, en paralelo al curso del río, parte el sendero que lleva al histórico Puente Congosto, una impresionante obra de cantería de origen todavía discutido —se barajan hipótesis romana o medieval para su construcción— y que servía siglos atrás para el cobro de pontazgos y el paso de ganado.

Rutas de senderismo por Hoya Encavera
La ruta más habitual discurre desde el área recreativa Hoya Encavera hasta el Puente Congosto, siguiendo siempre el margen del río Lozoya. Es un camino fácil, bien señalizado y apto para toda la familia, incluyendo niños y mascotas, según la información aportada por los senderistas en Wikiloc.
En total, son aproximadamente 4,5 kilómetros de ida (9 km ida y vuelta), que pueden hacerse en poco más de una hora y media a ritmo pausado, con posibilidad de alargar la excursión hacia el embalse o realizar variantes circulares conectando con caminos del Camino Natural del Valle del Lozoya.
El recorrido es muy atractivo, ya que cuenta con praderas ideales para pícnic, zonas de baño espontáneo (aunque no incluido en la lista oficial de zonas autorizadas, los visitantes pueden mojarse y refrescarse con precaución), rápidos y espectaculares formas en la roca conocidas como “marmitas de gigante”, resultado de milenios de erosión fluvial.
La zona es especialmente frecuentada por senderistas y quienes buscan entornos menos masificados. El civismo es clave en esta zona: aquí está arraigada la tradición del nudismo, que se asume con naturalidad en los tramos más apartados, y es habitual encontrar grupos de amigos, familias o excursionistas compartiendo espacio sin interferencias. El entorno acoge también a rebaños de vacas pastando en libertad, añadiendo un toque rural y bucólico al paisaje.
Para quienes deseen seguir descubriendo el entorno del valle, hay opciones de rutas de mayor recorrido: por ejemplo, enlazar con el sendero que lleva al Puente de Matafrailes, o realizar tramos del Camino Natural del Valle del Lozoya, que conecta El Paular con Buitrago y permite trazar rutas lineales y circulares entre bosques, molinos históricos y otros puentes medievales de la zona de Canencia que están incluso indicados en Google.