Tiene más de una década, 263.000 m² y es uno de los espacios verdes más singulares de la capital. Sin embargo, el parque de las Comunidades, ubicado en el distrito de Puente de Vallecas –en las inmediaciones de Mercamadrid–, apenas es conocido en la capital.
Su nacimiento, de hecho, está vinculado al proyecto de ampliación de Mercamadrid del año 2012: un años después, y solo separado de este gran mercado por la M-40, se inauguraba esta superficie natural en la que coexisten naturaleza, educación ambiental y conservación del paisaje.
En ese sentido destacan sobre todo las terrazas de las Autonomías, a las que el Ayuntamiento de Madrid se refiere en estos términos: «una propuesta pionera que reúne parcelas representativas de cada una de las comunidades autónomas españolas y de las ciudades de Ceuta y Melilla».
Así, las especies vegetales autóctonas quedan agrupadas en relación a su territorio de origen, convirtiendo a este pulmón verde en un paseo botánico por la diversidad de ecosistemas presentes en el país y en una originalísima forma de divulgación y difusión de la riqueza natural de nuestros paisajes.
Un parque forestal y un mirador aromático

Aunque esta una de las principales razones por la que podemos hablar del parque de las Comunidades de Vallecas en términos de singularidad, no es la única. Rodeando toda la parcela hay un parque forestal formada principalmente por árboles que no solo refuerzan la biodiversidad, sino que también incentivan la creación de hábitats para distintas especies.
Para los vecinos y vecinas su presencia supone, además, una mejora de la calidad del aire y más zonas de sombra. También, por supuesto, un lugar en plena ciudad donde disfrutar de la naturaleza, con atractivos añadidos como el cerro-mirador.
Se trata de un montículo artificial creado específicamente para «ofrecer una perspectiva privilegiada de todo el entorno», que se puede apreciar en la foto de portada de este artículo, y está cubierto además por plantas aromáticas y especies autóctonas.
Al parque lo atraviesa, por otro lado, una cañada real que se ha respetado para garantizar el paso de los animales.