A 50 kilómetros de Madrid y sin llegar a los 9.000 habitantes, este municipio al sureste de Madrid tiene tantas caras como historia. Colmenar de Oreja está en la comarca de Las Vegas, es el pueblo que ha conquistado a la industria del cine y a generaciones de viajeros gracias a su arquitectura castellana y su imponente entramado de bodegas centenarias.
El casco urbano, declarado Bien de Interés Cultural, ha sido escenario de películas y producciones internacionales, en parte por sus plazas porticadas, tinajas de barro y calles de piedra caliza, materiales usados en monumentos históricos y exportados durante siglos. Aquí se rodaron muchas películas durante la década de los 60, especialmente espagueti western como El regreso de los siete magníficos de Burt Kennedy y recientemente Asteroid City de Wes Anderson, además de todo tipo de producciones españolas.
Las ventajas de rodar aquí, además de lo pintoresco que es el pueblo, se resumen en que se tarda menos de una hora en llegar desde la capital y el paisaje natural varía desde algo muy verde en invierno o primavera, hasta lo más seco en verano, pudiendo simular el desierto.

El vino de Denominación de Origen Madrid en Colmenar de Oreja
Pero además de belleza, historia y mucho cine, el pueblo está marcado por la tradición vinícola: bajo las casas y bodegas, se extiende una red de cuevas de más de doce metros de profundidad donde reposan vinos D.O. Madrid reconocidos desde el siglo XIX. Estas bodegas, como la de Jesús Díaz e hijos o Bodegas Peral, conservaron el saber ancestral de la elaboración y crianza en tinajas centenarias, con galardones internacionales que han marcado el prestigio del pueblo.
Al atractivo de las bodegas y el enoturismo, se le suma que Colmenar de Oreja cuenta con el precio medio del metro cuadrado a menos de la mitad que en Madrid capital —se sitúa según Idealista entre los 875 a 1.103 euros frente a 5.718 euros en la capital—, lo que convierte esta villa en uno de los municipios más asequibles y con mayor calidad de vida de la Comunidad.
Entre campo, bodegas, historia, plazas animadas gracias su Feria del Vino y cercanía a Madrid, Colmenar de Oreja cada vez suena más como un destino final en el que quedarse a vivir y no solo como una escapada de fin de semana a uno de los pueblos más coquetos de la región.