Tras doce años cerrada al público, la Real Botica del Palacio Real abrirá sus puertas a final de año. Quienes acudan al palacio (el monumento más visitado de Patrimonio Nacional) tendrán acceso a un nuevo recorrido a través de sus herbarios y anaquelerías, entre muros cubiertos por frascos de cristal y antiguos albarelos de cerámica que datan del siglo XIX.
Además de la farmacia, también se ha reconvertido en espacio museográfico la planta de arriba, como ha explicado el arquitecto Raúl Gómez Escribano a ABC. Allí se abrirá por primera vez al público el laboratorio Art-Decó del primer tercio del siglo XX, y se mostrarán, por ejemplo, el uniforme bordado del boticario o el botiquín de viaje de Isabel II, con los cientos de frascos de ingredientes que llevaba siempre consigo para que le preparasen sus medicamentos.
Entre las dos plantas se ha descubierto una escalera oculta entre el suelo y un falso techo que también se ha restaurado, aunque ya no tenga su uso original. Las dependencias históricas de la Real Botica incluyen también la sala de aparatos, el despacho del farmacéutico y su biblioteca, donde se conservan tratados de medicina, física y química, repertorios de plantas y dos incunables impresos en el siglo XV. El recorrido permitirá a los visitantes conocer otra faceta de la que fue, en su momento, la vida diaria en el Palacio Real.
Un espacio cerrado al público desde el año 2000
La Real Botica fue fundada en 1594, durante el reinado de Felipe II. Entonces se situó en el antiguo Alcázar, hasta que este destruido en un incendio en 1734. Más de un siglo después, en 1887, aterrizó en el Palacio Real de Madrid, donde funcionó como farmacia hasta el año 2000. Desde entonces, su acceso ha estado restringido al público.
La reapertura ha llegado a través de un convenio de colaboración entre Patrimonio Nacional y el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmaceúticos. En el acto de presentación del acuerdo, la presidenta del Patrimonio Nacional, Ana Cueva, afirmó que la rehabilitación de la Real Botica permitiría «poner en valor un espacio muy interesante del Palacio Real, germen de la historia farmacéutica en nuestro país».

No es la única novedad en el Palacio Real, que ha atravesado ya más de un año y medio de obras. La semana pasada abrió sus puertas un nuevo Centro de Recepción de Visitantes «más amplio y accesible» ubicado en el ala este del palacio, según ha señalado Patrimonio Nacional en un comunicado, y que promete reducir las colas de visitantes a las puertas del edificio.
El nuevo espacio integra los principales servicios de atención al público, tanto las áreas de información y los servicios de consigna, audioguías y venta de entradas como los controles de seguridad. Además, la intervención en la fachada ha permitido a Patrimonio Nacional habilitar accesos diferenciados para el público individual y para los grupos organizados.
El plan de modernización del Palacio Real

Esta serie de actuaciones están incluidas en un plan de modernización más amplio del monumento financiado por fondos europeos. La restauración de la Real Botica y la habilitación del nuevo centro de recepción de visitantes han supuesto una inversión conjunta de más de 5.625.000 euros. En total, la financiación de todas las intervenciones en el palacio supera los 18 millones.
Algunas de las otras actuaciones que se han llevado a cabo en el palacio son la rehabilitación de la Real Armería (donde se han sustituido las luces fluorescentes antiguas por unos paneles LED que imitan el tragaluz original) y las obras (aún en marcha) en los Salones Génova, que pasarán de ser un espacio expositivo a acoger una tienda y una nueva cafetería asomada al Campo del Moro. Según Patrimonio Nacional, la reconversión de los Salones Génova responde a que, tras la apertura de la Galería de Colecciones Reales, no necesitan más espacio museográfico.

Patrimonio Nacional también ha renovado la cubierta del palacio para mejorar el aislamiento y la eficiencia energética del edificio. Además, se han instalado proyectores RGBW en el alumbrado exterior que permiten cambiar el color de la luz y, según ha expresado Gómez Escribano a ABC, «hacer pequeños homenajes». Los colores se estrenaron el pasado julio, cuando la fachada del palacio se tiñó de rojo con motivo de la victoria de la selección española en el Mundial de fútbol.