Cuatro meses, un millón de euros y una lona gigante mirando a la Puerta del Sol. Así será la intervención que se llevará a cabo en la Real Casa de Correos, el edificio más veterano de la plaza más transitada de Madrid. La Comunidad de Madrid ha anunciado que a finales de julio comenzarán los trabajos de restauración de su fachada principal, coincidiendo con el 40º aniversario de su uso como sede del Gobierno regional.
¿Qué se va a hacer exactamente? La reforma incluye la revisión de los elementos ornamentales que decoran la fachada, la reparación del faldón de la cubierta interior y la renovación completa del tejado exterior. Durante los trabajos, la cara principal del inmueble estará cubierta por una lona con una imagen impresa del edificio, lo que recuerda a lo que ya se hizo con la Puerta de Alcalá durante su restauración en 2022. Eso sí, el reloj seguirá visible y funcionando con normalidad.
El Consejo de Gobierno ha dado luz verde al proyecto de ejecución, que no supondrá un gran impacto para los peatones: el perímetro de la fachada estará vallado, pero no se prevé una ocupación que afecte de forma severa al paso por la plaza. A pesar de que las obras coinciden con el verano, la idea es preservar el valor histórico del inmueble sin entorpecer demasiado la vida en Sol.
Un edificio con mucha historia

La Real Casa de Correos es uno de esos lugares donde la historia se acumula por capas. Se terminó de construir en 1768 de la mano del arquitecto Jaime Marquet, tras un primer encargo fallido a Ventura Rodríguez durante el reinado de Fernando VI. Con la llegada de Carlos III, el proyecto pasó a manos francesas y se ejecutó en apenas dos años. Desde entonces ha sido Casa de Correos, Capitanía General, Ministerio de la Gobernación y, desde 1985, sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid.
La fachada que ahora se restaura es la que ha visto de todo: desde el levantamiento del 2 de mayo de 1808 (hay placa conmemorativa incluida) hasta manifestaciones, conciertos, retransmisiones en directo y millones de fotos de turistas. Destacan el bicromatismo del ladrillo rojo y la piedra blanca, el balcón central, el altorrelieve con el escudo de Carlos III y, por supuesto, el carillón del reloj de José Rodríguez Losada, el mismo que cada Nochevieja marca las doce uvas.
Que un edificio así se someta a una limpieza de cara no es anecdótico. La restauración forma parte del discurso más amplio del Gobierno regional sobre el patrimonio arquitectónico, y es también una operación de imagen: un gesto simbólico en el corazón de Madrid, de cara a madrileños y visitantes.
Una plaza permanentemente envuelta en polémica
La restauración de la Real Casa de Correos coincide con otro asunto candente —literalmente— en la Puerta del Sol: la instalación de toldos beige de PVC por parte del Ayuntamiento de Madrid para aliviar el calor del verano. En total, se han colocado 32 estructuras desmontables entre la calle Alcalá y Arenal, en un intento por ofrecer algo de sombra sin alterar el patrimonio.
Sin embargo, la medida ha reabierto el eterno debate sobre por qué no hay árboles en esta plaza. La respuesta no es solo estética: bajo el suelo hay una losa de hormigón de apenas 20 cm y un entramado de túneles, metros y galerías técnicas que hacen prácticamente inviable plantar raíces profundas. Y luego está el tema patrimonial: la Comisión Local de Patrimonio Histórico ya rechazó en 2023 la idea de plantar nueve árboles en las escasas zonas técnicamente libres.