Construido sobre los restos de antiguas fortificaciones romanas y árabes, el castillo de Pedraza, Segovia, ha ido pasando por reconstrucciones y dueños desde el siglo XIII, formando parte de la historia del país como una de las edificaciones castellanas más dignas. Los duques de Frías lo adecentaron en el siglo XVI y hasta que en 1926 lo adquiriera el pintor Ignacio Zuloaga, sus vicisitudes han sido muchas. El interior del castillo conserva bellos arcos románicos de medio punto, patios comunicados y la escalera que lleva al aljibe, donde se puede ver el escudo de los Herrera. Ahora ha pasado a manos de la sociedad Teatrópolis, que pertenece a Santiago Segura, Luis Álvarez y José Mota.
Esta joya medieval fue comprada en 2024 por 4,8 millones de euros, como ya reveló El Confidencial y ahora se suma a la oferta cultural de rico pueblo segoviano, con visitas y conciertos de música clásica a la luz de las velas. Aunque no son los únicos famosos que tienen negocio en el pueblo, aquí también tiene su restaurante y hotel, Casa Taberna, Samantha Vallejo-Nájera.

Muchos dueños y un solo castillo de Pedraza
El castillo forma parte de la Red de Patrimonio Histórico de España y se ha convertido en un espacio vivo, donde pasado y presente conviven, pero está envuelto en un halo de leyendas y episodios históricos que le añaden una aura especial. Uno de los más célebres ocurrió en 1529, cuando la fortaleza sirvió de prisión para los hijos del rey Francisco I de Francia, entregados como rehenes a Carlos I de España tras la batalla de Pavía, en cumplimiento del Tratado de Madrid. Permanecieron allí hasta su liberación en 1530, tras la Paz de las Damas.
Además, la tradición popular recoge historias trágicas y románticas, como la leyenda de Elvira, la esposa del señor feudal, cuyo amor prohibido y trágico desenlace aún se dice que recorre las estancias del castillo.
En el siglo XX, el castillo vivió una renacer gracias al pintor Ignacio Zuloaga. El artista restauró una de las torres para instalar su taller y convirtió parte del edificio en vivienda. Sus herederos habilitaron otra torre como museo, donde se exhiben obras del propio Zuloaga, así como piezas de El Greco, Goya y bodegones flamencos del siglo XVII.
Actualmente, en su nueva etapa como espacio expositivo y de eventos, está permitido el acceso a zonas antes inéditas como salones privados y mazmorras.