El próximo 12 de octubre sonará el último acorde en el Café Central. El emblemático local de la plaza del Ángel, epicentro del jazz en Madrid desde 1982, pondrá fin a su andadura tras 43 años y más de 14.000 conciertos ofrecidos en su escenario. La razón, tal y como recoge el diario El País, es la negativa de los propietarios del inmueble a renovar el contrato de alquiler, lo que ha abocado al cierre definitivo del establecimiento y al despido de sus 35 trabajadores.
Durante más de cuatro décadas, el Central ha sido mucho más que un club de música en directo: ha sido un refugio cultural, un lugar de encuentro para melómanos y artistas de todo el mundo. Por su pequeño pero legendario escenario han pasado figuras fundamentales del jazz como Tete Montoliu, Pedro Iturralde, Ron Carter, Brad Mehldau, Paquito D’Rivera o Ben Sidran, quien incluso grabó en el local su disco Cien noches en 2008.
Un espacio íntimo y reverenciado en todo el mundo

Según declaró Javier González, programador del local, a ABC, «aunque se veía venir desde hace un tiempo», la rescisión del contrato ha sido repentina. «Durante siete años intentamos negociar sin éxito con los propietarios, que ni siquiera accedieron a darnos una cifra concreta para una posible renovación».
Desde El Mundo, se recoge que ya se ha activado una dirección de correo (central2.0@cafecentralmadrid.com) para buscar una nueva ubicación que permita reabrir el proyecto en otro espacio, aunque por el momento no hay avances concretos. Mientras tanto, se planifican conciertos de despedida con nombres habituales del cartel como Javier Colina, Chano Domínguez, Joshua Edelman, Ignasi Terraza o Leo Sidran, que ya ha expresado para El País desde Nueva York su conmoción por el cierre: «Entré por vez primera con 20 años, cuando era un estudiante extranjero en busca de un lugar al que agarrarme, y se convirtió en hogar y comunidad.»
Un legado cultural que trasciende la música
El Café Central ha sido también un icono audiovisual. Su decoración art decó y su atmósfera acogedora lo convirtieron en escenario de series como Anillos de oro o películas como Tenéis que venir a verla de Jonás Trueba. Ha sido protagonista de libros, discos y exposiciones, y ha mantenido viva una estética original que ha resistido modas y reformas.
Publicaciones especializadas como Down Beat lo situaron entre los 100 mejores clubes de jazz del mundo, mientras que la revista Wire lo colocó en octava posición a nivel europeo. La Associació de Músics de Jazz i Música Moderna de Catalunya le otorgó en 2023 el Premi a la Difusió de la Música en Viu, convirtiéndolo en el primer galardonado fuera de Cataluña.