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Cultura

Muerte, morbo y ciencia en los museos de la Universidad Complutense de Madrid

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Muerte, morbo y ciencia en los museos de la Universidad Complutense de Madrid

 

Si eres fan del conocimiento recogido entre las paredes de un museo y pensabas que te conocías todo los de Madrid, prepárate porque te contamos alguna sorpresa.

Pocos sitios guardan más conocimiento que un museo y si hubiera que buscar un digno competir, sin duda, sería la universidad. Y si es una facultad en cuestión la que se encarga de organizar y actualizar un museo, el potencial es inmenso.

Por eso no puedes dejar pasar la oportunidad de conocer los 13 museos repartidos por algunas de las facultades de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y que desde hace un par de años el rectorado decidió promocionar para que los tesoros que guardan no acumulen polvo sin más.

Sala de momias del museo Reverte Coma. La sala de momificaciones reúne ejemplares andinos y egipcios. Es una buena muestra del intento humano y universal de alcanzar la eternidad por medio de la conservación del cuerpo después de la muerte. Al menos alcanzaron la eternidad en este museo.

La cantidad pero sobre todo la variedad del conocimiento que allí se concentra es inabarcable. Desde la colección de casi dos mil monedas que van desde tiempos de la antigua Grecia hasta el reinado de Juan Carlos I del Museo de Arqueología (en la facultad de Geografía e Historia) hasta la colección de drogas que recoge hasta 800 ejemplares de flora y fauna con utilidad medicinal en el Museo de Farmacia (en la facultad homónima).

También hay hueco para la sordidez de los aparatos de torturas. Allí, en el Museo de Antropología Médica, Forense, Paleopatología y Criminalística Profesor Reverte Coma (facultad de Medicina de la UCM), puede contemplarse con sobrecogimiento máquinas de tortura como «nuestro castizo garrote vil», que cantaba Krahe, esa máquina perversa que ajusticiaba al reo quebrándole la espina dorsal a la altura del cuello. O aquellas otras lindezas que quebraban rodillas. O ese otro, el explícito quebracabezas, que eludía los circunloquios del lenguaje jurídico.

Garrote vil y aplastacabezas. A la izquierda, garrote vil de la cárcel de Carabanchel utilizado para la ejecución del asesino Jarabo en 1959. A la derecha, un aplastacabezas, un instrumento de tortura que servía para lo que su nombre indica. Se usaba en el medievo, apretando hasta que el cerebro fluía a través de la cavidad de los ojos. Son un reclamo entre curioso y morboso de este museo.

No falta espacio para los cráneos, los huesos, las reproducciones de cuerpos aquejados del llamado situs inversus, una malformación de origen genético que coloca los órganos del cuerpo en el lado contrario de tu eje simétrico, como si miraran un espejo. Todo esto y mucho más puede verse en el Museo de Anatomía Javier Puerta, un material que ha constituido la esencia del material académico de miles de estudiantes de medicina.

En el Museo de Anatomía Comparada de Vertebrados puede verse la columna vertebral de una ballena de 15 metros a la que acompaña una colección de peces, anfibios o reptiles conservados en líquido, entre otras tantas creaciones de la biología.

Ejemplares en el museo de Anatomía Compartida de Vertebrados, en la facultad de Biología.

La lista continúa así hasta un total de 13 museos donde el conocimiento casi puede palparse. Por el momento, para visitarlos es necesario concertar cita previa llamando por teléfono (913 94 11 16/913 94 11 17) o contactando vía correo electrónico (museos@ucm.es).