El Metro está lleno a todas horas, para comer en cualquier restaurante tienes que reservar con semanas de antelación y los atascos son la nueva muralla de Madrid, pero la capital sigue creciendo. Un nuevo «desarrollo urbano» se ha aprobado por el norte de la ciudad y se suma al nuevo resurgir de la periferia de la ciudad. Alcobendas crecerá gracias a la aprobación definitiva de Valgrande, el mayor proyecto residencial de la zona en las últimas décadas, que previamente había sido atrasado por una sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), que consideraba no cumplía con las exigencias medioambientales.
Este nuevo barrio supondrá la construcción de 8.600 viviendas, de las cuales el 54% serán protegidas. El pleno municipal de Alcobendas ha respaldado la iniciativa casi por unanimidad.
Valgrande está se construirá sobre un antiguo suelo agrícola y ganadero que se transforma ahora en espacio urbano sectorizado, bordeando el límite entre Alcobendas y la capital. Además de la vivienda, el desarrollo también incluirá 570.000 metros cuadrados de zonas verdes y divido en dos parques: uno en la franja natural junto al Monte de Valdelatas, que sirve de transición y protección ecológica, y otro parque central de más de 200.000 metros cuadrados junto al arroyo de Valdelacasa. Este último, por comparación, ocupa la mitad del espacio del Retiro de Madrid.
Valgrande: un nuevo barrio al norte de Madrid
La inversión estimada es de 2.300 millones de euros y según la empresa promotora se crearán más de 4.000 puestos de trabajo durante el proceso de construcción de Valdegrande. Además, el reparto del suelo entre propietarios privados y parcelas municipales permite al ayuntamiento impulsar políticas de acceso a la vivienda, tan necesarias en estos momentos. Habrá desde estudios para jóvenes y familias hasta viviendas unifamiliares y pisos de alquiler.
El reto para el gobierno de la Comunidad en los próximos años será acompañar este crecimiento urbano que está viviendo en casi todos sus puntos cardinales con una gestión acorde de infraestructuras públicas, tráfico y suministro energético, pues la llegada de miles de nuevos vecinos aumentará tanto la demanda como el dinamismo en la región.