Podría decirse que ha tardado en llegar, pero la alternativa castiza a lo que se ha venido a llamar brunch ya está aquí. La costumbre valenciana de hacer una pausa a media mañana para disfrutar de un almuerzo contundente tiene su propio espacio en Madrid. El Bar Mistela Chamartín, ubicado en la calle Manuel de Falla, 5, reproduce fielmente el tradicional ‘esmorzaret’, una comida concebida originalmente para los trabajadores del campo que comenzaban su jornada de madrugada.
El chef Néstor Vaccaro nos explica que esta tradición de la costa levantina nace de la necesidad de reponer fuerzas. A diferencia de las opciones ligeras habituales, este almuerzo está diseñado para quienes, habiéndose levantado a las cinco de la mañana, sienten un hambre real alrededor de las diez. En la práctica moderna, se presenta como una alternativa tradicional y de raciones abundantes frente al concepto del brunch.
Bocadillos clásicos y raciones generosas
La oferta gastronómica para este almuerzo matutino arranca con aperitivos clásicos de barra. Las opciones iniciales incluyen la gilda tradicional, servida por 3,50 euros, y raciones amplias de ensaladilla rusa por 8,50 euros, presentadas sobre una base crujiente.
El núcleo del ‘esmorzaret’ reside en los bocadillos. El local sirve el Top Mussafes (8,90 euros), un clásico de la Comunidad Valenciana que combina sobrasada a la plancha, jamón, queso y cebollita. Otra de las especialidades es el bocadillo Americano (8,90 euros), que integra directamente en su interior pimiento, beicon, un huevo frito y patatas fritas, configurando un plato pensado para saciar el apetito más exigente.
Para cerrar este almuerzo, el establecimiento hace honor a su nombre ofreciendo Mistela, un vino dulce de producción artesanal muy consumido en los hogares de Valencia pero menos habitual en la hostelería madrileña. La bebida se aromatiza al momento con un toque de piel de naranja natural.