Le puso un paspartú a su isla y obligó a que cada multinacional que aterrizase en su isla tuviera que adaptar su estética a la del archipiélago. El artista César Manrique, conocido por transformar el paisaje de Lanzarote, dejó también huella en pleno centro de Madrid. Justo debajo del Edificio Princesa se encuentra un mural compuesto por 369 azulejos esmaltados que presenta una particularidad arquitectónica: la obra comienza en la fachada exterior y continúa hacia el interior del inmueble.
Esta pieza de arte representa diversas escenas relacionadas con el trabajo, la construcción y los obreros. Su ubicación está directamente ligada a las relaciones personales del artista, ya que el Edificio Princesa fue proyectado por el arquitecto Fernando Higueras, estrecho colaborador y gran amigo de Manrique.
Los años de formación en la capital
El vínculo del creador canario con la ciudad comenzó décadas antes de la creación de este mural. En 1945, Manrique se instaló en Madrid para estudiar en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando. En esta institución académica compartió el mismo entorno formativo por el que pasaron figuras de renombre internacional.
Entre los alumnos históricos de esta escuela de bellas artes se encuentran artistas plásticos y diseñadores como Pablo Picasso, Salvador Dalí, Remedios Varo, Fernando Botero y Óscar de la Renta.
Además de la composición cerámica dedicada a los trabajadores de la construcción en el entorno de la calle Princesa, la intervención del creador lanzaroteño en la arquitectura de la capital abarca la participación en el diseño del centro comercial de la Vaguada, manteniendo vivo su legado más allá de las Islas Canarias.