Adoquines para recordar a las víctimas madrileñas del horror nazi

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Unas diez placas en el suelo homenajearán a los 449 madrileños y madrileñas que fueron deportados a campos de concentración nazis.

La exposición Auschwitz: No hace mucho, no muy lejos lleva más de un año recibiendo visitas en el Centro de Exposiciones de Arte Canal de Madrid. La fecha de cierre se prorrogó ante su éxito irrefrenable, la misma popularidad que han alcanzado la casa de Ana Frank en Ámsterdam y los centros de detención levantados por Hitler en Alemania.

Nos acercamos a exposiciones, viviendas-escondite y cárceles sin ser conscientes de que el horror del nazismo también golpeó de frente a Madrid. 445 hombres y 4 mujeres madrileños fallecieron en campos de concentración donde fueron llevados a la fuerza. Y ahora su ciudad los homenajea.

Se llaman stolpersteine, “piedra de tropiezo” en alemán. Son bloques de cemento grabados, placas como tantas otras hay en las calles de la capital rememorando el nacimiento o la vida de una personalidad importante entre los muros de un edificio. Pero estas piedras son especiales: en ellas tropiezan el pie y la conciencia. Con pocas palabras nos cuentan una tragedia real, la de las víctimas madrileñas de los nazis.

Foto: Artribune

En primavera se instalarán a las puertas de sus casas. Dirán “Aquí vivió”, seguido por un nombre propio desconocido. Y al final, otros nombres que, por desgracia, nos suenan más: Neuengamme, Dachau, Bergen-Belsen, Auschwitz.

Será el artista que las ideó, Gunter Demnig, quien coloque las primeras stolpersteine de Madrid. Tiene por costumbre hacerlo, como gesto de respecto a las víctimas nombradas en sus placas. Él mismo excava el hueco, pone la piedra y recoge los escombros. Así lleva haciéndolo desde 1997, cuando instaló el primer adoquín en Kreuzberg, un distrito de Berlín.

Hay 65.000 stolpersteine que insertan una historia dolorosa en el pavimento de 23 países de todo el mundo. Madrid se sumará a la tradición de las piedras memoriales la próxima primavera para saldar una “deuda pendiente” con la historia y sus vecinos, según han declarado los responsables del Ayuntamiento.

De momento serán solo una decena, pero se pretende colocar una piedra del tropiezo por cada vida madrileña castigada por el nazismo.

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