Cuando pensamos en Madrid capital, es muy probable que lo primero que se nos venga a la cabeza no sea precisamente la riqueza de su fauna local (la estatua del Oso y el Madroño no cuenta). Sin embargo, quizás la ciudad aún pueda sorprendernos con habitantes nuevos o, mejor dicho, retornados. Por ejemplo, las nutrias.
El pasado 19 de abril, las cámaras municipales avistaron a un ejemplar de nutria en la presa 6 del río Manzanares, en el tramo entre Puente Oblicuo y la pasarela de Andorra que delimita los distritos de Arganzuela y Latina. Ya antes había habido señales, como huellas y restos de peces devorados. Además, los técnicos encontraron excrementos, que las nutrias utilizan para marcar su territorio, y usaron también vídeos de ciudadanos difundidos en redes para identificar al animal.
No es la primera vez que se divisa una nutria en las aguas del Manzanares en los últimos años. Ya en 2019 se vio una nutria en el Puente de los Franceses, en 2020 en el nudo de Puerta de Hierro, en 2022 en el Puente de Segovia y en febrero de este mismo año en El Pardo. Muchos avistamientos para un animal que llevaba desaparecido completamente del Manzanares desde hacía 50 años.
La renaturalización del río Manzanares

La nutria es una especie en peligro de extinción en la Comunidad de Madrid y su presencia suele considerarse un bioindicador, es decir, una señal de la buena salud medioambiental de los ríos y humedales. No es la única especie que ha regresado al Manzanares; aves, reptiles, pequeños mamíferos y peces también desaparecidos durante décadas han ido apareciendo o reintroduciéndose progresivamente en el río.
En los últimos dos años, se han soltado en su caudal especies protegidas de peces, como las bogas, las bermejuelas, las colmillejas y el cacho, que habitaron en el río hasta mediados del siglo pasado. Además, también han reaparecido en torno al Manzanares culebras viperinas, topillos, erizos, ratones de campo o incluso zorros, entre otros.
La intervención sobre la fauna del río está incluida dentro de una estrategia más amplia de actuaciones para la restauración del Manzanares. Entre las tácticas llevadas a cabo por los servicios municipales para proteger las especies autóctonas se cuentan la recuperación del bosque de la ribera, la mejora de la calidad del agua a través de la eliminación de residuos y el control de las especies invasoras.
Las medidas para la renaturalización del Manzanares comenzaron en 2016, impulsadas por el Ayuntamiento de Madrid y la confederación de Ecologistas en Acción. La intención era recuperar el cauce natural del río y, por ello, en mayo de ese mismo año se abrieron todas las presas en los 7,5 km de su recorrido urbano. Ahora parece haber cada vez más señales visibles de la mejora de la calidad de sus aguas, como la presencia de pequeñas nutrias pululando por su cauce.