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El nº 3 de Antonio Grilo: el lugar más macabro de todo Madrid

Por supuesto que el tema no ha escapado de las garras de Iker Jiménez.

By Madrid Secreto

El nº 3 de Antonio Grilo: el lugar más macabro de todo Madrid

El paso del tiempo, entre otras cosas, permite el cinismo y una mayor ausencia de rigor periodístico. Lo del volcán de Pompeya, que fue una desgracia, puede ser una metáfora cínica de algo y una serie de catastróficas desdichas en un mismo bloque de edificios puede ser tratado desde el humor sin que nadie se escandalice.

A saber, el otro día David Broncano y Javier Botet, en la Resistencia, bromeaban sobre el malditismo que envolvía al número 3 de la calle Antonio Grilo. Y consecuentemente nos daba pie a nosotros hablar de él en términos de macabro o de maldito, que son palabras mucho más morbosas que luctuosas.

El caso del nº 3 de Antonio Grilo es uno de esos temas inagotables. Uno de esos temas a los que se puede volver por cualquier razón: un aniversario o una mención en un programa de entretenimiento son motivos suficientes para recordar lo que aquí pasó. Que no fue ni más ni menos que ocho asesinatos y un suicidio en tres momentos distintos a lo largo de 19 años.

El primer crimen fue el 8 de mayo de 1945. Felipe de la Braña Marcos, camisero, aparecía muerto en algún lugar del bloque. Para regocijo de la leyenda, la única pista que tuvieron las fuerzas policiales de la época era un mechón de pelo en su mano. La tecnología del momento no permitió revelar la autoría del asesinato. Y así sigue siendo hasta ahora.

El 2 de mayo de 1962 ocurría el peor de los crímenes. Los detalles de la historia por lo general son escabrosos e innecesarios y casi lo único que se necesita saber es el titular que usó el ABC para referir la noticia: “Un sastre mata a su esposa y a sus cinco hijos antes de suicidarse”.

Pilar Agustín, una joven madre soltera, asesinaba a su hijo recién nacido, escondía el cadáver en un cajón del armario y cerraba el triángulo de los asesinatos en el nº3 de Antonio Grilo. Ocurría en abril de 1964.

Por supuesto que el tema no ha escapado de las garras de Iker Jiménez. Tampoco de las de Callejeros. Y El Español, hace poco, tocaba la puerta del tipo que actualmente vive en la casa del sastre. El vecino, Enrique Recio, decía que: “Yo no soy supersticioso, sabíamos lo que había ocurrido, pero no le dábamos importancia. Nunca ha ocurrido nada extraño. Yo nací aquí, me crié aquí y para mí es normal vivir en esta casa”.

Y, bueno, a pesar de que para desconsuelo de médiums y fans de lo paranormal lo único que pasa en este bloque es que no pasa nada, este artículo no será el último que se escriba sobre el tema.