×

ESCRIBE LO QUE ESTÁS BUSCANDO Y PULSA INTRO

Cargando...
Qué hacer

Así son los nuevos patinetes eléctricos compartidos de Madrid

Madrid Secreto Madrid Secreto

Así son los nuevos patinetes eléctricos compartidos de Madrid

 

Este nuevo servicio se suma a la moda de alquiler de vehículos, revolucionando aún más el transporte en grandes ciudades como Madrid.

Primero fueron las bicis eléctricas. Después los coches, las scooters, más bicis, y ahora les toca el turno a los patinetes. Lime es el nombre de esta nueva empresa que, participada por Alphabet y Uber, ha empezado a repartir patinetes por la ciudad sin estaciones fijas.

Alquilar uno de estos medios de transporte, que se autodefinen como «una alternativa ecológica y eficiente para moverse por la ciudad y una solución real a los problemas de movilidad urbana», cuesta 15 céntimos el minuto de viaje más un euro por cada desbloqueo, que se realiza a través de tu smartphone.

Quien haya usado cualquiera de las alternativas de alquiler de motocicletas o coches que han conquistado las aceras de Madrid notará la similitud en el uso de la aplicación. Sin embargo, cuentan con la particularidad de que el servicio se interrumpe cada día a las 21:00 y se reanuda a las 5:00 h. con el objetivo de recargarlos y pasar por el taller. De hecho la oferta de empleo para dicha función aún continúa activa.

Madrid ha sido la primera ciudad española en recibirlos por el momento y aún no queda claro dónde y dónde no está permitido su uso. Los patinetes Lime-S, con una autonomía de 50 kilómetros, tienen la velocidad limitada a los 24 km/h por lo que a priori no estarían sujetos a la normativa municipal que permite la circulación de patinetes por aceras siempre y cuando se mantengan a una ritmo de desplazamiento similar al de los peatones, lo que, al tratarse de vehículos motorizados, es obviamente imposible.

Por ello el Ayuntamiento de Madrid ha trabajado en una nueva ordenanza de movilidad, reguladora de la utilización de patinetes eléctricos, que de ratificarse limitaría su uso a los carriles bici y similares.

Una cosa está clara: cada vez más, quien diga que se traga el atasco de Gran Vía es porque quiere.