No hace falta una celebración, una tarjeta de empresa ni un mantel blanco para comerse unas buenas gambas. Con esa filosofía —y un nombre que ya avisa de por dónde va la cosa— abre Gamberro, una nueva taberna de aspecto canalla que aspira que el marisco vuelva a ser popular. Está en pleno corazón de Chamberí, en la plaza de Olavide, y es lo último de los hermanos Curro y Kike Sánchez del Amo, creadores de locales como Barbillón, Bareto o el reciente Amparo 1948.

Aquí no hay pretensiones ni camareros de chaquetilla blanca. Hay barra roja, molletes con cachopo de presa, croquetas de chorizo ibérico con huevo de codorniz y, por supuesto, gambas: rojas, blancas, de Huelva, fritas, cocidas, al ajillo o en forma de ensaladilla “gamb-erra”. Todo ello a un ticket medio que presume de estar cercano a los 30€.
Gamberro no es una marisquería al uso, aunque lo parece. Es una reinterpretación castiza del género, con una carta pensada para compartir, mojar pan y brindar con lo que toque. Hay zamburiñas picantonas, ostras Gillardeau nº5, saam de colitas de langostino, bravas con actitud y hasta un steak tartar con gilda de anchoa.
Algo más que una marisquería

La decoración refuerza el mensaje: más de 250 metros cuadrados de taberna desenfadada donde lo moderno y lo cañí conviven como si tal cosa. El centro lo ocupa una gran barra (y sí, tiene terraza), ideal para picotear sin necesidad de mesa formal.
Pero si lo de Olavide te queda lejos, también puedes pasarte por el segundo espacio del proyecto: Gamberro Barra Canalla, en calle Goya, 82. Más pequeño, más rápido, misma actitud.
Y sí, también hay postres: tarta de queso de esas que hacen escuela y una tarta árabe especiada que no esperas, pero quizás acabes agradeciendo.