¿Dónde están las mejores tartas de queso de Madrid?

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Llámala tarta de queso, llámala cheesecake si te has levantado cosmopolita, pero prepárate para salivar igual.

Dicen que nunca te acostarás sin saber nada nuevo y, en nuestro caso, tampoco sin probar algo nuevo. En esta ocasión ha sido por partida doble, porque cuando nos adentramos en la búsqueda de la mejor tarta de queso de Madrid descubrimos que el famoso cheesecake no viene de New York. No sé si tú tenías ese concepto, pero en mi caso, era ese. Los primeros pasteles de queso datan de la Antigua Grecia. Ains, ¡qué sabios y gochos eran esos hombres ataviados con vestido! En fin, dejémonos de divagar y vamos a lo que vamos, las mejores cheesecakes de Madrid:

La Bientirada

Con apenas unos meses de vida la tarta de queso de La Bientirada ha ganado peso como una de las mejores de Madrid. Porque la carta de raciones y la terraza de este local de Chamberí ya merecen una visita por sí mismos, pero lo de su tarta es un punto y aparte. Y si te ves con pocas ganas de socializar, o tienes un cumple, o un día tonto, puedes llamar al restaurante, encargarla y llevártela a casa.

Glorieta de Quevedo, 6.

Aroma and Bread

En esta pequeña cafetería de la calle Apodaca sirven una de esas tartas caseras que enamoran, elaborada diariamente por una de los copropietarios, mientras su compañero, amigo desde la universidad, asume el rol de barista. Una dupla infalible que huele a café de calidad y a repostería de la abuela.

C/ Apodaca, 10.

Bowl Bar

Si, como a nosotros, te flipa comer en bols, Bowl Bar es tu sitio. Y porque en gastronomía la forma importa menos que el contenido (por mucho que Instagram se empeñe en alimentar lo contrario), en Bowl Bar servir la comida en bols solo es un concepto, una excusa para servir comida cuidada y de enorme calidad. Uno de sus platos obligatorios es su tarta de queso. Utilizan varios tipos de quesos en su elaboración, gorgonzola entre ellos, que le da cuerpo y fuerza a este postre imprescindible. La tarta se cocina al horno dentro del mismo bol.

C/ Quintana, 28.

Gigi Meet Me Bar

Hablar de Gigi no es solo hablar de lo bonito que es el local, sino también de su tarta. Es el mejor momento de la comida. Su base está preparada con galleta María, la de toda la vida. Su toque especial lo dan en el horno, dónde consiguen que quede tan cremosa que incluso se desmorona un poco al cortarla. ¡Ah! No lleva ni un gramo de harina. En lugar de ponerle mermelada por encima, la sirven al lado y la verdad es que queda mejor, porque ningún sabor se come al otro.

C/ Luchana, 13.

El Cañadio

Podríamos decir que su tarta es de autor, pero literalmente, porque su creador, Paco Quirós, ha conseguido crear una de las tartas más cremosas y bonitas (sí, bonita, de las que da pena comerse) que hemos probado. Es más parecida a una quesada que a una cheesecake, por lo que no lleva mermelada, pero sí que la acompañan con una fina hoja de caramelo. 

C/ Conde de Peñalver, 86.
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 Havana Blues

Este restaurante cubano de la zona Arganzuela es uno de esos sitios en los que uno se quedaría a vivir. Los trabajadores son un encanto, el sitio transpira amabilidad y la comida no solo está de miedo sino que además es barata. No esperéis alta cocina, claro, pero nunca fue oro todo lo que reluce. Y si eres capaz de llegar al postre, podríamos decir que debes probar todos, pero especialmente su tarta de queso con guayaba.

Paseo Santa María de la Cabeza, 56. 

Bistronómika

En la carta de este local del barrio de Las Letras manda el mar. Guisos marineros, pescados a la plancha e incluso un salmorejo con taquitos de atún. Pero si hay algo imprescindible que probar en este sitio para nosotros sin duda fue su tarta de queso azul de cabra con helado de fresas silvestres. ¿Queso azul? Sí, una tarta deliciosa con un leve toque a este queso fuerte que se adapta de manera inmejorable a la carta de postres.

C/ Santa María, 39. 

West 42nd

Una tarta de queso que no se parece a ninguna que hayas probado antes. Ni siquiera en la forma en la que se presenta. Se sirve en una copa y está compuesta por una base de galleta salada que sirve una espuma preparada con diferentes quesos. Para hacer diana directa en el paladar se acompaña con nutella, mango crujiente y polvo de frambuesas y arándanos.

C/ Lagasca, 11.

Fismuler

Si te gustan los contrastes, tu destino es Fismuler. Su cheescake está preparada con varios tipos de quesos fuertes, por lo que es mejor acompañada de un buen vino tinto que con mermelada (de hecho, la sirven sin ella).

C/ Sagasta, 29.

Mür Café

Este lugar lo tiene todo para pasar horas y horas en él: una bonita decoración, unos cappuccinos tamaño XXL y unas tartas que deberían estar prohibidas, como su tarta de queso con dulce de leche y base de galletas oreo. Quizá un poco empalagosa.

Pl. Cristino Martos, 2
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