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Cultura

Crítica de ‘La virgen de agosto’: Madrid, ciudad de vacaciones

Eva deambula por Madrid en verano, cuando la urbe frenética se torna pueblo.

Lucía Mos Lucía Mos - Executive Editor

Crítica de ‘La virgen de agosto’: Madrid, ciudad de vacaciones

Sinopsis: Eva (Itsaso Arana) es una chica de treinta y tres años que hace de su decisión de quedarse en agosto en Madrid un acto de fe. Necesita sentir las cosas de otra manera y piensa en el verano como un tiempo de oportunidades. En esos días de fiesta y verbenas se van sucediendo encuentros y azares, y Eva descubrirá que todavía tiene tiempo, que todavía puede darse una oportunidad.

«¿Cómo hacerse una persona de verdad?», se pregunta Eva (Itsaso Arana) en La virgen de agosto (Jonás Trueba, 2019). La joven madrileña está paralizada ante un cruce de caminos vital y no tiene ni idea de hacia dónde tirar. Así que decide no moverse del sitio, dejar que las cosas pasen. Se entrega por entero a la deriva y a ver qué pasa.

Eva decide quedarse quieta en un Madrid despoblado por las vacaciones de verano. Los habitantes que no han escapado de la capital y de su calor desquiciante conviven con turistas pertrechados con abanico y sombrero de guiri. Los supervivientes estivales convergen en las fiestas populares de agosto, único remanso de diversión en un agosto doblegado por el sol y el tedio angustioso que suscitan los días demasiado parecidos entre sí.

En realidad no sabemos nada de ella. Su vida se perfila en las historias de los demás personajes, que desnudan sus secretos y narran sus frustraciones en voz alta. Ella no comparte nada con ellos, pero su mirada no escapa al impacto de sus historias. Los miedos de Eva asoman la patita en sus ojos encharcados o en las sonrisas borradas de sopetón. La chica se descubre igual que los dibujos en blanco entre los contornos de las figuras coloreadas.

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Eva deambula por una ciudad que no está hecha para los veraneantes. Es la época del año en la que Madrid pierde su identidad de urbe frenética y se hace pueblo, y el pueblo es un lugar proclive al contacto humano y a las casualidades inverosímiles.

Con la cadencia de este Madrid asado y lento hasta la pesadez, la protagonista vive a todo trapo la excentricidad de un agosto en la ciudad. Su rumbo arbitrario la guía hacia puntos de vista ignotos, se topa con verdades y pone nombre a sus sentimientos. Una nueva ciudad (o pueblo), una nueva Eva. Y a ver qué pasa.

🎬 Cine: Despiece de una escena de ‘La virgen de agosto’ con Jonás Trueba