El Deballage de La Moraleja trae algo diferente al panorama de mercadillos navideños en Madrid con una propuesta que atraerá por igual a cazadores de gangas, coleccionistas y amantes del vintage y el arte. El próximo domingo 21 de diciembre, durante una única jornada, el parking del Centro Comercial El Bulevar (paseo de Alcobendas, 10) será el escenario de esta primera edición en la que más de 30 anticuarios y brocantes, llegados de distintos puntos de España, Francia y Portugal, desplegarán sus piezas más especiales.
El término debâllage, término francés, define perfectamente el espíritu de este evento. Los vendedores descargan directamente de sus camiones y furgonetas con todo tipo de mobiliario antiguo, menaje, arte, alfombras, libros, objetos curiosos y lámparas vintage, dando esa sensación de que puedes descubrir oportunidades, gangas y tesoros de primera mano. Este formato de mercadillo a la francesa, era poco habitual en Madrid, aunque últimamente van surgiendo más “desembalajes”, como el que se organiza en el Rastro de Las Rozas.
El desembalaje de La Moraleja: solo se celebrará un día

Entre los expositores se podrá encontrar desde sillas antiguas y grandes alfombras orientales hasta pequeñas piezas de cuero, escultura, pintura, menaje pintado a mano, telas y libros de época. Lo atractivo es la gran variedad y calidad de antigüedades y objetos decorativos ofrecidos. Los precios son razonables gracias al trato directo con los brocantes y la filosofía de rotación rápida del stock. Cada compra tiene ese efecto dopamina del encontrar un hallazgo irrepetible, y siempre cabe la posibilidad de negociar o descubrir algo inesperado junto a la mesa o el arcón de al lado.
Este mercadillo se convierte así en un plan perfecto para quienes buscan decorar su hogar con personalidad, hacer regalos diferentes o iniciarse en el mundo del coleccionismo, en una fecha ideal para las compras antes de Navidad. La cita, de 10 de la mañana a 5 de la tarde, promete una selección artesanal y variada en pleno corazón de La Moraleja, acercando un auténtico deballage francés a la capital madrileña y dejando la puerta abierta a futuras ediciones si la respuesta del público es tan entusiasta como la de los organizadores.