Olmeda de la Cuesta (a 160 kilómetros de Madrid) lleva años intentando esquivar el destino de tantos pueblos de la España vaciada: calles vacías, casas cerradas y vecinos que se cuentan con los dedos de una mano –o los del cuerpo, en el mejor de los casos.
Este pequeño municipio de la provincia de Cuenca, situado a unas dos horas de Madrid, apenas supera la veintena de residentes permanentes. Ahora ha vuelto a llamar la atención por una medida tan sencilla como poco habitual: subastar parcelas desde 100 euros para atraer nuevos habitantes.
La convocatoria de Olmeda de la Cuesta

El Ayuntamiento ha puesto en marcha una convocatoria pública con terrenos cuyos precios oscilan entre los 100 y los 3.000 euros. La idea no es nueva en la zona rural española, pero sí el contexto en el que se produce. Olmeda de la Cuesta intenta sobrevivir combinando vivienda asequible, turismo cultural y una identidad propia que ya empieza a atraer visitantes de fuera de Castilla-La Mancha.
Para acceder a las subastas y programas impulsados por el Ayuntamiento de Olmeda de la Cuesta, los interesados deben contactar directamente con el consistorio, que gestiona el proceso de forma personalizada debido al reducido tamaño del municipio.
La propuesta está dirigida especialmente a familias jóvenes, teletrabajadores y personas interesadas en emprender lejos de las grandes ciudades. Para acceder a las subastas es necesario ser ciudadano de la Unión Europea o contar con permiso de residencia legal en España. También es obligatorio empadronarse en el municipio una vez adquirida la parcela o la vivienda.
Vivir entre casas de piedra y silencio rural
Olmeda de la Cuesta conserva la imagen de muchos pueblos de la Serranía conquense: calles estrechas, fachadas de piedra y cuestas pronunciadas.
La economía local ha estado ligada tradicionalmente a la agricultura, la ganadería y algunos trabajos de construcción, aunque el ayuntamiento quiere abrir nuevas vías relacionadas con el turismo rural.
El museo de anuncios antiguos que ha dado una segunda vida al pueblo
La gran singularidad de Olmeda de la Cuesta está también en sus fachadas. Hace unos años, el municipio comenzó un proyecto para recuperar la estética de los antiguos anuncios pintados que durante décadas llenaron carreteras y entradas de pueblos españoles. Algo que puede recordar a la singularidad de Fresnedilla de la Oliva, en Madrid, que está repleto de grafitis.
Lo que empezó con un primer mural acabó convirtiéndose en un museo al aire libre con más de 90 carteles publicitarios históricos repartidos por sus calles.
Hoy pueden verse reproducciones de marcas míticas, azulejos publicitarios y piezas que remiten a la España de mediados del siglo XX. Entre ellas destaca un enorme Toro de Osborne con las letras originales y los característicos cuernos blancos de los diseños antiguos, además de referencias a Michelin, Tío Pepe o Schweppes.