Madrid tiene una nueva puerta al universo de J. K. Rowling. Está en Ortega y Gasset, no en King’s Cross, y en lugar de llevarte a Hogwarts, te lleva directo a un comedor lleno de espejos misteriosos, coches estrellados y carrilleras tiernas. Se llama Andén y es, como habrás adivinado, un restaurante temático que bebe directamente del universo de Harry Potter, pero con una vuelta inesperada: la carta es de cocina asiática fusión.
Y no, no es para niños. O no es solo para niños.
Ubicado en el número 75 de la calle Ortega y Gasset, en pleno barrio de Salamanca, el restaurante abrió el pasado mes de julio con una apuesta clara: decoración extrema y referencias constantes al universo de J.K. Rowling. Algunos comentarios en las reseñas de Google lo garantizan: «Hemos ido a comer y puedo asegurar que desde que pones un pie en su interior, te transportan al mundo Hogwarts».
Hay velas flotantes, sí. También un coche de los Weasley estrellado contra la pared, paredes que apelan a la apertura de la Cámara de los Secretos, y una réplica de la sala común de Gryffindor que no escatima en terciopelos rojos y chimeneas falsas.
Qué se come en el nuevo restaurante inspirado en Harry Potter

Pero más allá del atrezo, el restaurante tiene otro gancho: un menú de 24,95 € que permite elegir dos platos de una carta aparentemente ambiciosa, con referencias constantes al imaginario Potteriano: croquetas del Bosque Prohibido, coliflor del Callejón Knockturn, Dim Sum de Sirena, y Huevos Estrellados del Snidget Dorado, con trufa y hechizo.
Hay opción de sumar un tercer plato por 2 € más (eso sí, todo el grupo debe hacerlo, cosas de la magia), y las bebidas se cobran aparte. A ojo, la experiencia ronda entre los 20 y 30 euros por cabeza, lo que lo sitúa en la franja media de la restauración temática madrileña. Por ese precio, hay carta, espectáculo visual y cierta nostalgia millennial incluida.
Las opiniones de los asistentes
La cocina, según los primeros comensales en Google Maps, no se queda en lo superficial. El yakitori de ternera está recibiendo halagos, igual que la carrillera, que uno de los usuarios describe como “muy tierna”. Hay también gyozas, baos, rollitos de langostino y alguna que otra sorpresa escondida en los espejos. Literalmente.
Detrás de este fenómeno hay, cómo no, un TikTok viral. La usuaria @carmenchens publicó hace unos días un vídeo mostrando el local y sus platos, y el algoritmo hizo lo suyo. El vídeo acumuló miles de visualizaciones y este verano no han parado de recibir visitas.