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Gastronomía

Las mejores lasañas de Madrid sin cruzar los Alpes

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Las mejores lasañas de Madrid sin cruzar los Alpes

 

Italiano o no, en Madrid hay restaurantes que sirven lasañas con las que derramar alguna lágrima (por lo buenas que están).

Si existe el día del helado de chocolate, el de la cerveza o el del queso, ¿por qué no iba a existir el Día Nacional de la Lasaña? Sus orígenes se remontan a la época de Cícero, quien al parecer, se confesaba amante de este plato en su versión más primitiva, el laganon, un pastel plano de origen griego que los romanos cortaron en tiras y rebautizaron como lagani. En cualquier caso, lo que nosotros agradecemos firmemente es que la globalización, con sus cosas buenas, nos trajera esta evolución del plato griego hasta España. Y en la capital  hay algunos restaurantes donde rendir culto a las mejores lasañas de Madrid.

La Lasagna di Patrizia

Se trata de un templo del culto a este plato italiano dónde hasta la preparación de la bechamel es casera. Su carta no es extensa, ya que está centrada únicamente en la lasaña (de ahí lo de equiparar este lugar con un santuario), complementada con algunos entrantes. Tienen cuatro tipos: tres fijas y una que cambia cada mes. ¿El problema? Que tienes que ir hasta Pozuelo para disfrutarlas y te crearán adicción.

C/ Atenas, 2

Trattoria Malatesta

La única forma de que encuentres hueco es reservando y te recomendamos hacerlo en la segunda planta, que está completamente abovedada, eso sí, la cobertura no llega hasta a ella. Sus pizzas se preparan en horno de leña (y son bastante grandes), pero no son lo único bueno de su carta, porque también preparan su propia pasta fresca, entre la que se incluye su deliciosa lasaña. Es clásica, con carne.

C/ Coloreros, 5

Levél Veggie Bistro

Si quieres sorprender (y sorprenderte) con una versión completamente diferente a la de la lasaña clásica, prueba ésta. Se trata de una lasaña crudivegana y se prepara prácticamente al momento de pedirla. Sus láminas están hechas con calabacín y lleva salsa de tomate y especias, tomate natural, espinacas, ricotta vegana y una base de nueces de macadamia y «parmesano» de nueces de Brasil. Ahí queda eso.

Avenida Menéndez Pelayo, 61

Premiata Forneria Ballaró

Si se tratase de una película, empezaríamos diciendo eso de «de los creadores de Mercato Ballaró, llega…», porque a la cabeza de este restaurante está el dueño del Mercato (otro italiano que merece una visita). Sus pizzas son las reinas de la carta, pues tienen horno de leña para prepararlas, pero no probar sus lasañas es un pecado. Tanto la de  picadillo de secreto, carrillera y jamón ibéricos como la de setas, foie, espinacas y cebolla caramelizada.

Calle de Sta Engracia, 90

Casa Paulino

Casi a un paso de la calle más gastronómica de Chamberí, Ponzano, tenemos uno de esos bares de toda la vida en los que encontrarás a sus clásicos feligreses y a algunos jóvenes modernos que saben apreciar el arte del buen comer y del buen beber. Se trata de un bar con solera, por lo que su carta también la respira. Dentro de su cocina (más bien castellana), encontrarás su lasaña de morcilla negra. Una delicia que bien merece una buena sobremesa.

C/ Alonso Cano 34