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Gastronomía

Las mejores tartas y otros pecados de Conde Duque, o cómo ser feliz con solo merendar

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Las mejores tartas y otros pecados de Conde Duque, o cómo ser feliz con solo merendar

 

Conde Duque no es obviamente el único ni el mejor sitio para merendar de Madrid, pero por algún sitio teníamos que empezar.

Cada vez que alguien piensa que la comida más importante del día es el desayuno, la lista de personas que viven en el error se engrosa un poco más. Porque cualquiera con un poco de amor propio sabe que la comida más importante del día es la merienda. Lo sabía con diez años y lo sigo sabiendo hoy.

Sabemos que la merienda no goza del prestigio de los copiosos desayunos de Médico de Familia o el movidito picoteo de media mañana de Botticelli, pero para eso están las ideas: para cambiarlas. Y qué mejor argumento que una tarta. Las mejores tartas de Conde Duque, que no es barrio, pero podría serlo.

El Jardín Secreto

Este local, que parece más el trastero de un diógenes que uno de los sitios de moda de Conde Duque, goza de merecida fama por sus meriendas (aunque ir a cenar no merezca tanto la pena). De hecho, lo mejor de cenar allí son, sin duda, sus postres, lo que nos lleva a pensar que podemos ahorrarnos la última comida del día previo trámite de una buena merienda vespertina. Su Orgasmo de Chocolate no cuenta como infidelidad y podría llegar a proporcionarte más placer. 

C/ Conde Duque, 2

 

La Federal

Su cocina está abierta de forma ininterrumpida por lo que las opciones para merendar son de lo más variado. Desde cereales con yogurt y fruta fresca hasta huevos preparados de un montón de formas, como los shakshuka, con salsa de tomate, comino, rúcula, bacon inglés y crème fraîche. Te quedarás por el plato, pero repetirás por el entorno, ya que la decoración y la luz del local hacen que te sientas como en casa.

 Plaza de las Comendadoras, 9

Mür Café

Si observas de la manera menos denunciable posible a los clientes de cafeterías británicas, sobre todo a las señoras mayores (por alguna razón es algo muy de señora mayor), les verás acompañar el té o el café con un bollo, a caballo entre el pan y el brioche, al que untan mantequilla (más que sobre a que falte) y mermelada. Y esta maravillosa llamado scone, que no habíamos visto antes en Madrid, puedes encontrarla en Mür, hecho por ellos y acompañado de crema y mermelada.

También tienen un tiramisú hecho tarta y alguna otra sorpresa como su tarta de cerveza negra o la tarta de queso con galleta Oreo recubierta de dulce de leche. Sí, la diabetes también se compra.

Plaza Cristino Martos, 2

Roll

La comida yanqui no se caracteriza por hacer más fluido el riego sanguíneo. Pero si, como diría Azúcar Moreno, tú también piensas que “solo se vive una vez”, Roll es uno de esos sitios donde disfrutar sabiendo que no estás saltando la dieta porque no hay dieta que saltarse.

Entre sus muchos brunch puedes probar sus huevos rancheros, herederos de la cocina tex-mex, o su obra culmen: pollo frito con bacon y huevo pochado servido sobre un gofre con salsa holandesa y sirope de arce. Casi nada.

Calle de Amaniel, 23

Misión Café

Y como la cosa parece que va de meriendas trasfronterizas, Mission Café aporta otras dos delicias que, por sorprendente que parezcan, vuelven a correr a cuenta de la gastronomía anglosajona. Allí probamos un delicioso porridge, que para quienes no lo sepan es mejunje denso que se obtiene al reblandecer avena en agua o leche caliente. El porridge, que es uno de esos platos que siempre corre el riesgo de parecerse a un delicioso cuenco de yeso, lo sirven aquí con ciruelas pochadas, pera y toffe, y queda delicioso. También es más que obligatorio probar su sándwich de mantequilla de cacahuete y curry de frutos rojos en pan brioche.

Calle de los Reyes, 5