Faceless, el proyecto más reconocido de la artista Coco Dávez, celebra diez años con una gran exposición que reúne algunos de los retratos más reconocibles de la cultura pop reciente. La artista madrileña convierte su estudio en una galería propia del color donde desfilan, sin rostro, pero inconfundibles, figuras del cine, la música, la moda y el arte: de Bowie a Basquiat, de Elton John a Amy, de Jackie y JFK a Thelma y Louise, de Haring a Yayoi Kusama. La exposición se podrá visitar desde este fin de semana hasta marzo en pases privados que se pueden reservar en su web.
La muestra, concebida como un recorrido por una década de trabajo, se centra en Faceless, una colección de retratos en acrílico sobre lienzo en los que los rostros se borran deliberadamente para que el espectador complete la identidad a partir de la silueta, el peinado, la ropa o la paleta cromática. Según explica la propia artista, todo nació de un “error bendito”: un intento frustrado de pintar a Patti Smith, cuyo rostro terminó cubierto por rojo cadmio y azul cobalto, dando lugar a la primera figura sin cara. Desde entonces, esas ausencias se han convertido en una forma de explorar la memoria colectiva y la psicología del color.
Iconos pop por Coco Dávez

La exposición, instalada en su estudio madrileño, se presenta con 36 obras, casi como un archivo vivo con lienzos originales enmarcados en madera, una lámina en edición limitada de Amy, listado de obras y precios y un montaje que permite entender la evolución de Faceless desde 2015 hasta hoy. Más allá de las colaboraciones de la artista con marcas como Chanel, Loewe, Disney o Netflix, aquí lo que manda es el lenguaje propio: fondos planos y vibrantes, siluetas rotundas, guiños reconocibles a primera vista y una atmósfera que convierte cada pared en un pequeño altar pop.
Para el público madrileño, la muestra funciona como una antología en casa de una de las creadoras más influyentes de la escena visual actual, un lugar donde reencontrarse con ídolos de siempre, filtrados por una mirada contemporánea que ha viajado por Londres, Hong Kong, París o Miami, y que ahora se detiene en Madrid para celebrar diez años de un proyecto.