11 razones para amar la nueva Plaza de España y una para odiarla

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Aunque sentimos decir que habrá que esperar hasta el verano del 2020.

A mediados del pasado febrero Madrid elegía. El Ayuntamiento sometió a votación popular la remodelación de la mítica Plaza de España. No había que votar si sí o si no, sino qué remodelación queríamos. El proyecto Welcome Mother Nature se alzó ganador con un 63,5 por ciento de los votos frente al 36,5 por ciento del segundo en un proceso en el que participaron 212.108 personas.

Y nosotros hoy, que nos hemos vuelto a acordar de aquella gran noticia, hemos recopilado algunas de las razones por las que nos morimos de ganas por ver el resultado final. Eso sí, habrá que esperar, al menos, hasta el verano de 2020.

 

Porque por la plaza pasaban más de 130.000 coches al día, pero este sarao se ha acabado. Se calcula que el tráfico se reduzca en 60.000 coches menos al día.

Porque las escaleras que hacían las veces de acceso a la plaza serán eliminadas, haciendo el tránsito más accesible para todo el mundo.

Porque se podrá pedalear hasta Madrid Río sin jugarte la vida.

Porque habrá zonas infantiles.

Porque se eliminarán las vallas bajas que acotan algunas de las zonas verdes.

Porque se plantarán mil árboles más.

Porque habrá zona para hacer ejercicio.

Porque se acabó el buscar una zona verde para relajarte y estar respirando el humo del tráfico con una orquesta de cláxones de fondo.

Porque la plaza se ensanchará todo lo posible, hasta llegar a la misma fachada de los edificios.

Porque los bancos molarán mucho.

Porque también se han acabado esas zonas de tierra que se embarraban cuando llovía, y además el pavimento será reciclado.

Lo peor: que desaparecerá nuestro querido ‘chino de plaza España‘.

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