La semana que viene se aprobarán las obras para un proyecto que modificará significativamente uno de los lugares más emblemáticos de la capital: la creación de un bulevar entre la plaza de Cibeles y la Puerta de Alcalá. Así lo ha anunciado este lunes 8 de septiembre José Luis Martínez-Almeida, alcalde de la capital, durante su intervención en en el Pleno Extraordinario del Debate del Estado de la Ciudad.
El proyecto, contemplado en los presupuestos que se aprobaron en noviembre del año pasado, supondrá una remodelación integral del Paisaje de la Luz, declarado Patrimonio Mundial de la Unesco en julio de 2021.
Ese reconocimiento –como vamos a explicar más en detalle a lo largo del artículo– ha sido determinante –cuando no el motor– que ha impulsado la reforma: «Se desarrollará respetando los valores de autenticidad, integridad y universalidad por los que la Unesco reconoció a este espacio», en palabras del consistorio capitalino.
La remodelación, por tramos

Los trabajos se desarrollarán en distintas fases y comenzarán por los flancos norte y sur, según la información que ya se detalló en 2024, y se suman a otros en el entorno como la restauración de la Puerta de Alcalá, galardonada con el European Heritage Award/Europa Nostra Award (Premio Europeo de Patrimonio).
Calle Alcalá
Con el objetivo de dotar «de la importancia que merece al entorno de la Puerta de Alcalá», se incorporará un bulevar «que ponga en valor este gran símbolo de la ciudad».
Para poder incorporar esa nueva mediana peatonal de 7,5 metros se eliminarán carriles de coches, de modo que quedarán reducidos a dos en ambas direcciones. Por otro lado, se mantendrá el carril bus y también ganará espacio el carril bici.
Carlos V y el Panteón de España (Panteón de los Hombres Ilustres)
Una vez acabadas las obras subterráneas de la Comunidad de Madrid y ADIF en el espacio comprendido entre la Glorieta de Carlos V y el Panteón de España –las de la línea 11 de Metro–, se llevarán a cabo mejoras también en este tramo.
Por su parte, el gran núcleo cultural del Paisaje de la Luz, formado por el paseo del Prado, será reformado en fases posteriores de acuerdo a los estándares por los que la Unesco reconoció a este espacio como Patrimonio Mundial.
El camino hasta la Unesco

Por supuesto, la obtención de este reconocimiento no ha sido sencilla: detrás ha habido años de preparación de la candidatura y la principal razón que hizo que se tambalease su inclusión en la lista fue la contaminación de la zona.
Así lo recogía el informe que el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) –organismo que asesora a la Unesco–, remitió al Ministerio de Cultura y al que tuvo acceso en su momento elDiario.es: «La contaminación atmosférica, provocada principalmente por vehículos privados a motor, es el factor más importante en cuanto a la afección del bien candidato».
De ahí la importancia –la necesidad– de reducir la polución en esa zona como parte de la conservación de este valioso conjunto, teniendo en cuenta que al tratarse de una zona protegida todos los proyectos que se lleven a cabo necesitan el visto bueno de la Comisión Local de Patrimonio y de la Unesco.

No solo el mantenimiento y la conservación son fundamentales, sino también la difusión, investigación y gestión del bien. Es ese sentido, se han llevado a cabo mejoras (como la restauración del Monumento a Alfonso XII) e implementado novedades (como la creación de un Centro de Interpretación).
No obstante, El Salto recogía la disconformidad del Consejo Cívico y Social –nacido durante la candidatura y compuesto por más de un centenar de entidades y personas con interés legítimo en el Paisaje– ante actuaciones y actividades que consideraban inadecuadas, como «la exhibición de Fórmula 1 que la Comunidad de Madrid organizó en zona considerada Patrimonio» o el controvertido proyecto de macroparking bajo el Hospital Niño Jesús de la Comunidad de Madrid.
De cuando la calle Alcalá ya tuvo un bulevar
Cuando acaben estos trabajos, un tramo de la calle Alcalá volverá a tener –aunque más discreto– un bulevar, y es que habrá quien recuerde la estampa que muestran las fotografías que compartió Tina Paterson en X hace unos años: entonces las aceras eran considerablemente más amplias y estaban doblemente arboladas. Un espacio que, con el tiempo, se ha ido reduciendo para el peatón en favor del coche y el asfalto.
Si bien la propuesta que ahora transformará parte de este entorno protegido supone una mejora (en términos de espacio ganado para viandantes, mejora del carril bici y plantación de árboles), Antonio Giraldo –urbanista y Portavoz de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid– señaló en 2024 algunos aspectos mejorables del proyecto.
Entre ellos, que probablemente instalar un bulevar arbolado en el tramo previsto impediría la vista «y el juego de perspectivas entre dos monumentos», una de las principales virtudes de la calle. En su opinión, además, el cambio debería ser más ambicioso: en ese sentido proponía el Paseo de Alcalá, una gran peatonalización del entorno.
Un proyecto de esas características convertiría la zona en la calle peatonal más grande de todo Madrid (con 32.000 metros cuadrados), al tiempo que exigiría un cambio profundo en la organización del tráfico y la integración del Retiro en la Zona de Bajas Emisiones.