No está frita ni se vende en un restaurante. La mejor torrija de Madrid 2026, elegida el pasado 23 de marzo por la Asociación de Cocineros y Reposteros de Madrid (ACYRE), pertenece a La Raspa VK, un puesto gastronómico situado en el Mercado de Numancia, en pleno barrio de Vallecas.
Su elaboración mantiene el sabor tradicional a canela, limón y naranja, y la novedad está en que no se fríe en aceite, sino que se carameliza en mantequilla. Así, se convierte en una de las mejores opciones para probar este dulce tradicional de la Semana Santa, con un precio de 5 euros.
Como las torrijas de las abuelas

La creadora de esta receta es Paula Beer, quien ya cuenta con reconocimiento en el ámbito de las torrijas. El año pasado logró el premio a torrija más innovadora con su apuesta por el caramelo de violeta en el obrador de Alcorcón Nude Cake y este año regresa al podio con una versión más tradicional.
Según ha explicado la chef, la torrija de La Raspa VK sigue la receta tradicional y utiliza un pan brioche que elaboran en el propio puesto. Para ella, la clave está en el sabor clásico: “es una torrija que recuerda a las que hacían las abuelas y eso es lo que creemos que gusta tanto a la gente”, tal y como dijo tras conocer la resolución del jurado.
Innovación con sabor a donut

Quienes buscan sabores más novedosos también pueden encontrar una torrija de tiramisú en La Raspa VK, aunque este año la opción que ha sido premiada como la más innovadora es el Torridonut del restaurante Plademunt.
Situado en Alcalá de Henares, este local ha creado una torrija con forma de donut y un proceso de elaboración de casi 40 horas. Según explicaron al recibir el reconocimiento, ellos mismos crean una masa dulce tradicional, similar a la mona, que cortan y fríen con forma de donut.
Para lograr el sabor a la torrija, le inyectan leche infusionada con azúcar, canela, limón y naranja y también espolvorean azúcar y canela, logrando una mezcla perfecta entre técnica y tradición.
El valor del producto local

El certamen para encontrar la mejor torrija de Madrid 2026 no se trata solo de una competición entre restaurantes y obradores, sino que sirve para poner en valor uno de los iconos de la gastronomía madrileña.
La organización busca promocionar esta receta y también los productos originarios de la Comunidad de Madrid, por lo que uno de los requisitos era que al menos dos ingredientes de la receta tuviesen el sello M de Producto Certificado de Madrid.