Ni calcetines ni pijamas: esto es lo que vamos a pedir a los Reyes.
La Navidad no es una época tan bonita para madrileñas y madrileños. En estos días de festejos y compras, con los mercados navideños por doquier y las hordas turísticas haciendo fotos a las luces en todas las calles, habitar la capital es una tarea más ardua que nunca.
Quienes aquí vivimos queremos pedir a Papá Noel y a los Reyes Magos una serie de cosas que nos hacen mucha, pero que mucha falta para sobrellevar las fiestas.
Una Gran Vía que no esté hasta los topes
¿Por qué todos vamos al centro en busca de regalos los mismos días a las mismas horas? Cada año se repite la historia: te fundes con la masa de gente y no sabes cuándo encontrarás la salida. Las tiendas y los puntos turísticos se vuelven inaccesibles. Si no es pedir mucho, nos vendría muy bien un carril especial solo para residentes en la nueva Gran Vía, por favor.

Menús de Navidad que no cuesten un riñon y medio hígado
Persigue a tu grupo de amigos, haz ecuaciones para programar una fecha que os venga bien a todos y encuentra un sitio apto para veganos, celiacos, alérgicos y demás movidas. Bien, ahora, a ver cómo lo haces para que tu cartera no llore cuando llegue la cuenta. Ánimo.
Nosotros tenemos una lista de los mejores restaurantes para cenas de Navidad, que tienen menús bastante asequibles (y deliciosos) pensados para que tu cuesta de enero no dure hasta septiembre.

Que la nieve cuaje
La decoración con copos de nieve es un insulto hacia la población madrileña. Porque aquí hace suficiente frío como para dejar de sentir los dedos de los pies, pero el clima (y la «boina» que corona nuestro cielo) no permiten que el granizo se transforme y nieve de verdad. Pregúntale a cualquier gato de la zona: seguro que ha visto más unicornios que nevadas propiamente dichas.

Un taxi libre en Nochevieja
Sabemos que es imposible, pero tenemos que intentarlo. Todos los años ansiamos ver un taxi con su luz verde, con la puerta abierta y el conductor listo para llevarnos de fiesta después de las Campanadas. Pero nunca sucede: el 31 de diciembre los taxis se evaporan, no existen. En fin, la esperanza es lo último que se pierde.

Algún día soleado para pasear por El Retiro
Tenemos vacaciones, pero no todos contamos con un pueblo al que emigrar para huir de la oficina. Nuestro sucedáneo rural es el parque del Retiro, pero hace tanto frío que hay que tener coraje para dar un paseo bucólico bajo la lluvia o con la nariz helada por el viento. Si el sol se digna aparecer por entre las nubes, allí que iremos a tomar el aire y a respirar algo más que contaminación.

Vale, sabemos que nuestra lista es bastante exigente. Pero por pedir, que no quede. Al menos, haz feliz a tu madrileña o madrileño más cercano haciéndole ese regalo que nadie más encontrará.
Estas navidades nos vemos en medio de la Gran Vía, allí donde la nieve no cae.