Escapar de la capital es posible sin salir de la Comunidad de Madrid y sin coger el coche. Los posibles destinos destacan por uno u otro motivo; por sus fiestas, por sus monumentos, por su entorno natural… De entre ellos, Colmenar Viejo, a los pies de la Sierra de Guadarrama, reúne naturaleza y patrimonio histórico.
En esta localidad madrileña se acumulan las huellas superpuestas de milenios de historia. Las más antiguas datan del Paleolítico y de la Edad del Bronce; en la Casa Museo de la Villa pueden admirarse cerámicas y herramientas de piedra prehistóricas descubiertas dentro de su término municipal (que es el tercero más grande la provincia, por detrás de los de Madrid capital y Aranjuez).
Pero los yacimientos arqueológicos más numerosos y llamativos son los que datan de época visigoda. Entre estos destacan las necrópolis de Remedios y Fuente del Moro, cementerios con tumbas excavadas en roca de más de mil años de antigüedad.
Y sin volver tan atrás en el tiempo, del patrimonio monumental de Colmenar Viejo destaca la Basílica de la Asunción de Nuestra Señora, un templo gótico construido entre los siglos XV y XVI que en su interior encierra un gran retablo plateresco. Todo ello, además, en un entorno natural de gran valor ecológico, puesto que gran parte del término del municipio está dentro del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares.
La dehesa en la que rodaron Stanley Kubrick y Sergio Leone

De primeras, sería difícil imaginar que en las mismas laderas por las que pasta el ganado en la dehesa de Navalvilllar se gestó la célebre batalla final entre los esclavos y el ejército romano en Spartacus, la película de Stanley Kubrick, pero lo cierto es que este entorno natural protegido fue, de hecho, el escenario de decenas de rodajes en los años 60 y 70.
Esta dehesa al norte de Colmenar Viejo se hizo pasar por el Salvaje Oeste americano en clásicos del spaghetti western, como, por ejemplo, El bueno, el feo y el malo y La muerte tenía un precio, dirigidas por Sergio Leone, o El halcón y la presa, de Sergio Sollima.
De la mayoría de los decorados que se construyeron entonces apenas quedan restos, pero el entorno natural elegido por decenas de cineastas para ambientar sus filmes sigue resultando impresionante. Desde la dehesa, de más de mil hectáreas de superficie, hay unas vistas privilegiadas al Cerro de San Pedro, el embalse de Santillana, La Pedriza y toda la Sierra de Guadarrama.
Además, antes de que aterrizaran en Colmenar Viejo grandes directores como Orson Welles y Wim Wenders ya lo hicieron los visigodos. En la dehesa se encuentran los yacimientos arqueológicos de Navalvillar y Navalahija, donde aún quedan vestigios de viviendas y talleres de los siglos VII y VIII que pueden visitarse.
Cómo llegar a Colmenar Viejo en transporte público
Hay varias opciones para visitar Colmenar Viejo en transporte público. Una es la línea C-4b de Cercanías, que parte de Parla y pasa por Getafe, Villaverde, Atocha, Sol, Nuevos Ministerios, Chamartín y Cantoblanco para finalizar su recorrido (por el momento) en Colmenar.
Además, desde el intercambiador de Plaza de Castilla parten varias líneas de autobuses interurbanos que llevan a Colmenar Viejo o pasan por el municipio madrileño, como la 721 y la 722. La lista completa se puede consultar en esta sección de página web del Consorcio de Transportes de Madrid.