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El fotógrafo que encontró una historia centenaria detrás de unos negativos en El Rastro

Paco Gómez se ha encontrado con la historia de los Wattebled y hemos querido hablar con él.

Alberto del Castillo Alberto del Castillo

El fotógrafo que encontró una historia centenaria detrás de unos negativos en El Rastro

Llamo a Paco Gómez y como esto de entrevistar telefónicamente se parece más a un trámite de atención al cliente que a un ejercicio periodístico, intento romper el hielo diciéndole que le tengo guardado como Paco Modlin. Yo había conocido a Paco mucho más tarde de lo que me hubiera gustado: el año pasado a estas alturas nos citamos con él para que nos hablara de los Modlin, esa historia que es un tesoro a la vista de todos y que tan bien madura con el paso de los años.

Bromeamos sobre si le tendría que cambiar el nombre: quizás modificar la segunda parte del nombre de contacto por Gómez o quizás por Wattebled. Los Wattebled, que suena a familia creada en el espectro wesandersoniano, fueron el nuevo objeto de investigación de Gómez.

Paco Gómez es fotógrafo, encuentra historias en la basura y también las busca en El Rastro. Encuentra hilos en madejas que no ve casi nadie y estira y estira y estira. Luego hace un crowdfunding (es la cuarta vez que lo hace) y publica un libro que es la madeja desenrollada.

Los Wattebled, a diferencia de los Modlin, no parecen gozar de ese magnetismo, pero revela muchas cosas (algunos de Perogrullo): que muchas historias dejan pistas para que alguien las siga, que las vidas ajenas y su contexto son imperecederas, que somos voyeurs por naturaleza, que haciendo mías las palabras de @adasarter “la realidad es mi ficción favorita”.

¿Quiénes son los Wattebled?

Joseph Wattebled es un profesor de escuela francés, que era un aficionado a la fotografía y que estuvo haciendo fotos de su familia desde los años 20’ a los años 40’. Eran fotos familiares, pero que tenían mucha dignidad, estaban muy bien ejecutadas. Y eso me llamó la atención. Era una familia bastante normal de la época.

¿Cómo llegas a ellos?

Yo suelo ir mucho a El Rastro a ver qué me encuentro y en noviembre del año pasado compré unos negativos de vidrio de unas fotos que estaban especialmente bien hechas.

Segundo lote de placas de los Wattebled compradas en el Rastro de Madrid.

Y te vas a Francia

Yo empecé a localizar muchos lugares que aparecían en las fotografías y me dio por seguir las huellas de esta persona, a ver si encontraba algo después de cien años. E hice una vuelta bordeando la frontera fui primero al este de Francia, luego al norte y luego llegué al pueblo donde nació (que logré localizarlo), al pueblo donde vivió…

Llegué al pueblo donde nació (que logré localizarlo), al pueblo donde vivió…

Al final es bonito porque se crea una relación con una persona que casi solo conoces tú.

Bueno, sí, tengo una relación en el momento que rescato parte de su vida y opero con sus fotografías. Pero solamente eso.

Las comparaciones son odiosas, pero ¿qué hay en común entre los Wattebled y los Modlin?

La historia de la familia en ningún punto se puede comparar. La historia mía de la persecución sí que se puede comparar porque parte de una obsesión. Los dos dejaron un registro fotográfico. Y que están muertos: es la única comparación que se puede hacer.

Son familias completamente diferentes. Los Modlin tenían una obsesión por la fama; era una familia de artistas. Y estos no, estos son una familia normal con dos hijas.

Los Modlin tenían una obsesión por la fama; era una familia de artistas. Y estos no, estos son una familia normal con dos hijas.

¿Cómo es la edición del libro?

El libro todavía no está editado. Hay una campaña de crowdfunding para financiarlo. Se pedían 7.000€ y a día de hoy se ha recaudado el doble. La campaña sigue abierta durante unos diez días porque se siguen dando recompensas y no para la campaña.

Los Wattebled con su hija Françoise y una pareja de amigos. Françoise nació en
Tourcoing y al poco se instalaron en Mondicourt como demuestra
el edificio de la escuela al fondo. Mondicourt, 1926.

Es que está al 201% de la recaudación.

Sí, se establece una relación muy cercana con la gente: se crea una comunidad de personas que se involucran. Y no corres riesgos monetarios, que es una de las cosas que te pueden llevar a abandonar proyectos.

Yo ya he hecho para cosas mías cuatro crowdfundings y para los demás debo haber diseñado alrededor de quince. Pero lleva mucho trabajo. El trabajo de cada campaña implica pelear cada euro con mucho sudor.

El trabajo de cada campaña implica pelear cada euro con mucho sudor.

¿Por qué eliges la autoedición?

A mí no me interesa publicar con una editorial, yo prefiero hacerlo de la forma que lo hago. La calidad del producto es incluso mejor que en una editorial donde, por ejemplo, se cuida menos la fotografía. Como me dedico a hacer libros para otros, prefiero controlarlo yo.

Paco Gómez, 2016. Fotografía de Eduardo Nave

También es verdad que el hecho de publicar en una editorial está revestido de cierta reputación literaria; que existe una relación entre fracasar y autoeditar.

Yo no lo entiendo así. Pero se ve que la gente lo vea así. Para mí autoeditar es el camino para la gente que no ha visto el camino para hacerlo con una editorial, pero no me parece que publicar con una editorial sea mejor que autoeditarse. Es más trabajoso y hay que dominar una serie de claves.

En mi caso, los Modlin lo publican en Chile y en Paraguay dos editoriales. Y se publicó en peores condiciones y se vendió mucho menos. O sea que no le veo ninguna ventaja. Bueno… le veo una ventaja: los pelotazos que meten muchas editoriales.

¿Has desechado muchas historias hasta llegar a la de los Wattebled?

Yo es que no rechazo. No tengo conciencia de que rechace cosas. Lo que sí que es verdad que priorizo unas cosas y algunas historias salen antes que otras, pero no rechazo historias.