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Gastronomía

Madere: la cocina de Madeira ha llegado a Madrid y tienes que probarla

Antonio Pineda Antonio Pineda

Madere: la cocina de Madeira ha llegado a Madrid y tienes que probarla

 

Carne a la brasa y millo frito. No hay mejor forma de definir este nuevo sitio de Cardenal Cisneros que tienes que probar.

«De Ponzano al cielo«, «la mejor calle para comer en Madrid«, «ponzaning«, «la calle gastronómica de moda«. A los periodistas, bloggeros y demás vanguardia, gurús del qué y qué no hacer, les dio por la calle Ponzano. La encumbraron como nueva Meca de la gastronomía de barra y mesa, y como buena moda, caprichosa, hizo sombra a sus competidores por derecho.

Porque en Ponzano se come muy bien. Allí hemos probado maravillas como esta, o estas otras. Pero nuestra calle favorita, a día de hoy, es sin duda Cardenal Cisneros. Y allí es donde hemos probado Madere, el primer restaurante de cocina maderense de Madrid que tienes que probar.

https://www.instagram.com/p/Bih0xV8nXQ_/?taken-by=maderemadrid

Cuando un servidor piensa en Madeira piensa en unas islas donde nunca ha estado y en un señor muy moreno que se las prometía emblema de un club del que ya solo forma parte de su lista de desertores. Pero hoy Madeira es es millo frito, es carne a la brasa; Madeira está hoy en Cardenal Cisneros.

Madere es un lugar de esos que los modernos de antes llamaban casual, y que ha decidido centrarse en la cocina maderense sin renunciar a platos de moda como los baos o el poké. Víctor, el dueño, mitad venezolano, mitad maderense, admite que hay platos que hoy no puedes dejar fuera de la carta, como cuando Spotify te recomendaba listas de reproducción para que descubrieras música nueva y te endosaba algunas canciones que llevabas escuchando años. Porque lo que se siente como ajeno, el qué comerán, a qué dios rezarán, cómo lavarán la ropa, provoca rechazo.

https://www.instagram.com/p/Bk7Ux62lbRn/?taken-by=maderemadrid

Los platos estrella de Madere son, sin duda, su hamburguesa hecha con 180 gramos de costilla de ternera, que se deshace en la boca, y su espetada de lomo bajo, que no deja de ser una suerte de pinchito moruno a la brasa pero con la particularidad de ir ensartado en una rama de laurel que impregna la carne de una fragancia deliciosa. Y por supuesto el millo frito, con el que a Víctor se le ilumina la cara como si solo con solo mencionarlo rememorase lo mejor de su infancia.

Te dejamos un vídeo para que vayas haciendo boca, porque este sitio tienes que probarlo por ti mismo.