Por qué Lavapiés es el barrio más ‘cool’ del mundo

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¿Lavapiés? ¿El mejor barrio del mundo? Posiblemente sí.

Lavapiés es uno de los barrios más vivos de Madrid. Cargado de influencias, de gentes de medio mundo, y ahora ha llegado la revista Time Out para confirmarnos lo que ya sabíamos: que Lavapiés es el barrio más cool del mundo. Porque podría ser el más guay, el más divertido, el más vivo, pero la etiqueta de lo cool siempre fue más cool.

El medio internacional especializado en ocio y cultura se ha valido de una encuesta a 15.000 personas y de la opinión de sus editores para otorgar al barrio de Embajadores (donde se incluye lo que se conoce como Lavapiés) el título de barrio más cool del mundo. Casi nada.

No han tardado en aflorar las críticas y las matizaciones al galardón. Lavapiés nos gusta a todos, pero la puesta en boga del barrio y las leyes del libremercado ha generado un desfase entre la subida del precio del alquiler (siendo este área de Madrid una de las zonas donde más ha subido) y la renta de sus vecinos, la más baja por hogar de toda la almendra central.

Algunos de los argumentos de Time Out han sido su “vida cultural popular y frenética”, su multiculturalidad, su arte callejero, o sus grandes centros culturales. Aquí van los nuestros:

NAP: pizzas napolitanas al horno de leña

Cuando una italiana nacida en Nápoles te recomienda una pizzería napolitana, lo sensato es hacerle caso. Al parecer la pizza napolitana se diferencia de la pizza del norte de Italia por ser la primera generalmente de masa blanda y fina mientras que la segunda tiende a tener una base más rígida y crujiente. Lo sensato, nos contaba nuestra amiga napolitana, es comerse la pizza enrollándola. Aquí, coger la porción de pizza con una sola mano y llevársela a la boca no es viable. Puro placer napolitano en el corazón de Lavapiés. Y todas sus pizzas se cocinan en horno de leña, obviamente.

Dónde: C/ Ave María, 19.

La Casa Encendida: cultura, conocimiento y espectáculo

Este centro cultural en la frontera entre Lavapiés y Palos de Moguer es uno de los más emblemáticos de la ciudad. Allí lo mismo se celebra una conferencia sobre pobreza y exclusión social que se organiza un curso sobre fotografía, una batalla de breakdance o conciertos gratuitos con colas que bordean la manzana del edificio. La programación de cada mes es mejor que la del anterior así que estate atento a su página web.

Dónde: Ronda de Valencia, 2.

Egeo Suvlakería: jroña que jroña 

Este pequeño local nos demuestra que la fast food puede ser muy top si se elige bien. Su especialidad son los suvlakis, una especie de bocadillo griego preparado con una pita irresistible y rellenos de carne aliñada con verduras (aunque también los hay en opción vegetariana). Tampoco puedes irte sin probar sus patatas especiadas con queso feta. Un capricho por el que merece la pena desabrocharse el cinturón

Dónde: C/ San Carlos, 17.

Teatro del Barrio: arte cooperativo

Este teatro es uno de los centros culturales más importantes de la ciudad, no solo desde el punto de vista dramático, sino también político e intelectual en el sentido más purista del término. En este teatro constituido como cooperativa, las obras de dramaturgos como Juan Mayorga se combinan con las entrevistas promovidas por el medio CTXT a diferentes personalidades públicas o la grabación del programa de radio Carne Cruda de Javier Gallego.

Dónde: C/ Zurita, 20.

Melo’s: un clásico que sobrevive

Este es uno de esos tantos sitios a los que no entrarías si no es por recomendación. La premisa es simple: ofrecer poca variedad pero que lo que se ofrece funcione como un tiro. Y cañas, muchas cañas. Conseguir una mesa es misión imposible, pero el encanto de estas barras castizas es innegable y todos sabemos que la gravedad facilita la digestión. Cuatro son los pilares de Melo’s: sus zapatillas (megasándwiches hechos con rebanadas de pan de pueblo, lacón y queso de tetilla), sus croquetas, sus pimientos del padrón y sus empanadillas. Nota: fíjense en ese cartel que reza “las raciones que se sirven en este bar son abundantes. Por favor, pedid con moderación”. No van de farol.

Dónde: C/ del Ave María 44.

Café, café, café

Si algo bueno nos ha traído esta bola de nieve llamada gentrificación con sus atavíos hipsters es el boom del buen café. Se acabaron los mohínes sorbiendo aquel torrefacto infumable; como contraparte, llegó el postureo, los bigotes y las camisas coloridas con quienes ahora compartirás tu café. En Lavapiés han crecido como setas los sitios donde tomar un café de primera y ahí van solo tres: Cafelito (C/ del Sombrerete, 20), con diferentes tipos de cafés especiados y una buena estantería de libros comunes, desordenados, entre los que encontrar el tesoro con que acompañar tu café; Pum Pum Café (C/ del Tribulete, 6), en la calle paralela, con aires un poco más sofisticados que el anterior; y Hola Café (C/ Dr Fourquet, 33), un cuco local con unas galletas espectaculares.

Dónde: varias localizaciones.

La Casquería: libros al peso

La moda de reinventar los antiguos mercados, convirtiéndolos en templos de lo foodie está teniendo tanto éxito que ya casi cuesta ubicarlos todos. Donde hace unos años había una carnicería, hoy es más probable encontrarse una cevichería o un puesto de cervezas artesanas. Pero la gente de La Casquería pensó: ¿por qué vender bocados sofisticados cuando se pueden vender libros de segunda mano al peso? ¡Libros al peso! Bendito invento. Basados en principios de economía solidaria y con el objetivo explícito de “hacer circular la cultura”, para ti, lector, es tan fácil como ir allí, recolectar los libros que te apetezcan y pasar por la balanza.

Dónde: Mercado de San Fernando (C/ Embajadores, 41).

Los senegaleses de Lavapiés

El barrio más mestizo de Madrid esconde algunos de los más interesantes y económicos tesoros gastronómicos de la ciudad (y no hablamos por hablar). Y sin duda algunas de las mayores joyas de la corona son sus senegaleses. El más famoso (quizá también nuestro favorito) es Baobab (C/ Cabestreros, 1), pero no tienen demasiado que envidiarle su vecino Bar Colores (C/ Mesón de Paredes, 45) o Dakar (C/ Amparo, 61). En el primero los platos valen entre 7 y 8 euros y en los otros dos cuestan en torno a uno o dos euros menos, pero son tan contundentes que puedes compartirlos. A menos que quieras llegar a casa rodando.

Dónde: Varias localizaciones.

Los placeres de Lola: sex shop feminista

Entrar a un sex shop había sido tradicionalmente una aventura casi clandestina y marcada por el pudor y el miedo al qué dirán. Y mucho más aún si eras mujer; si estabas allí era porque te faltaba algo que no eras capaz de conseguir, nos cuentan la encargada de la comunicación de este sex shop que lleva funcionando desde 2005. Además, sus productos se complementan con su labor divulgativa y demás actividades complementarias. Merece la pena pasarse por allí y empaparse de la naturalidad con que sus responsables hablan de cualquier cosa.

Dónde: C/ Doctor Fourquet, 34.

El Bollywood gastronómico: mil y un restaurantes de comida hindú

Pensar en “comer en Lavapiés” es al menos plantearte comer comida hindú. Hindú que no india, porque la mayoría de los restauantes “indios” de Lavapiés están regidos por bangladeshíes, tal y como afirmó Rezaul Karim, vicepresidente de la Asociación de Bangladesh en Madrid. Quizá no sean los mejores restaurantes de Madrid, pero se les tiene un cariño especial. He aquí una lista de nuestros mejores indios de Madrid.

Dónde: varias localizaciones.

El Candela o El Juglar: flamenco, música negra y mucho más

A nadie sorprenderemos si hablamos de estos dos locales míticos de la noche madrileña, pero tenían que estar. Desde el flamenco de El Candela (C/ del Olmo, 2) y su cola con cerveza en lata para la espera hasta las sesiones de reggae o las jam sessions de blues de El Juglar (C/ Lavapiés, 37). Lavapiés se mueve 25 horas al día y estos dos sitios son dos buenas formas de acabar la noche.

Dónde: Varias localizaciones.

Craft Against The Machine: cerveza con mimo

Cerveza artesanal española. De eso va este local de la calle Embajadores donde hay cervezas de grifo con marcas como Arriaca, Península o Black Storms. También tienes tostas, raciones y algún postre y/o merienda, y la carta de grifos actualizada en su web a fecha de 22 de febrero de este año.

Dónde: C/ Embajadores, 31.

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