10 secretos de la estación de Atocha que no conocías

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La verdadera historia de Atocha está detrás de lo que esconde.

Es difícil venir a Madrid y no toparse con ella. La estación de Atocha es nuestra puerta de entrada y salida, un hervidero de idas y venidas de locales y viajeros. Todos por igual nos asombramos ante su aire majestuoso.

Atocha no se parece a otras estaciones europeas, empezando por ese jardín interior que roba la atención de cualquiera, aunque esté a punto de perder el tren.

Es un templo ferroviario de larga historia y repleto de secretos no tan fáciles de descubrir. Vamos a desvelar algunos de ellos.

1. Atocha no siempre ha sido Atocha

Cuando se inauguró la llamaron estación del Mediodía, aunque también se la conocía como estación del Sur. En la misma glorieta, el imponente hotel Mediodía nos recuerda los inicios de la puerta de Madrid. Además, ¡todavía se llama así en el Monopoly!

Y entonces, ¿por qué se empezó a llamar Atocha? Su nombre actual procede de los cargamentos de cáñamo (o “atochal”) que la estación recibía desde Alicante.

2. ¿Otro cambio de nombre?

Que no cunda el pánico: Atocha seguirá siendo la Atocha que conocemos, pero a la parada de metro del mismo nombre (en la línea 1 del suburbano) empezarán a llamarla estación del Arte, haciendo referencia a los principales museos a los que lleva la estación: Prado, Reina Sofía y Thyssen-Bornemisza.

3. Una fachada impresionante… pero sin puerta

La estación está construida en diagonal con respecto a la glorieta de Carlos V, por lo que el acceso principal queda a un lado de la estación.

Pero, ¿a qué se debe que esté torcida? La respuesta es simple: los trenes no podían girar en torno a la plaza, por lo que la estación se adaptó a sus vías. Esto también explica que Atocha esté por debajo del nivel de la calle: los trenes no podían subir tanta pendiente en tan poco recorrido.

4. Su invernadero tropical tiene más de 500 especies animales y vegetales

Es el foco principal de instagramers y amantes de la naturaleza, y cuesta no sacarle una foto desde la planta de arriba. Pero seguro que no sabías que tiene un ecosistema tan completo y diverso, con hasta 7.000 plantas de 260 especies.

Sin embargo, sus inquilinos principales se mudaron hace un tiempo…

5. Las tortugas de Atocha se han mudado a Navas del Rey

Aunque a todos nos encantaba pasar el rato mirándolas nadar y tomar el sol, las galápagos de Atocha han tenido que buscarse un nuevo hogar.

La población de tortugas estaba creciendo de forma desmedida ya que la gente abandonaba a sus mascotas allí. Para mejorar su calidad de vida, se han trasladado al Centro de Fauna José Peña.

Pronto se podrá ir a visitarlas e incluso apadrinarlas o amadrinarlas.

6. Una torre de Babel no tan escondida

El monumento a las víctimas de los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 guarda algo inesperado en su interior: un muro lleno de condolencias en varios idiomas escritas por ciudadanos anónimos después de los ataques.

7. Jason Bourne pasó por aquí

Atocha se convirtió en estrella de cine en El ultimátum de Bourne, donde sirvió como escenario para el agente interpretado por Matt Damon. En la misma película también hicieron un cameo otros lugares icónicos como el Paseo de la Castellana, Canalejas y el viaducto de la calle Bailén.

8. Dos bebés gigantescos custodian la estación

Sus cabezas, concretamente. Se trata de “Día” y “Noche”, las dos únicas esculturas creadas por el artista Antonio López. La primera tiene los ojos abiertos y la segunda, cerrados.

Aunque representan a la nieta del escultor cuando era muy pequeña, ambas estatuas miden tres metros desde que nacieron.

9. Una cárcel improvisada

Durante la Guerra Civil, Atocha dejó de ser una estación para asumir el papel de “checa”, una de las prisiones que puso en marcha el bando republicano.

10. Tiene el reloj más grande de la ciudad, aunque nadie se lo crea

¡No, no está en la Puerta del Sol! El reloj de mayor tamaño está en la principal estación de Madrid. Mejor no contarlo mucho por ahí, no vaya a ser que a estas alturas nos cambien la tradición de las campanadas…

Ahora que conoces algunas de sus intimidades más ocultas, seguro que te paras a mirar la estación de Atocha con otros ojos. ¡Aunque te seguirá pareciendo tan preciosa como siempre!

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