Cuando planeas una cena romántica en Madrid tienes que tener en cuenta mucho más que el menú. Primero intentar no ser obvio (la sutileza relaja las expectativas y el nerviosismo de las primeras citas). Lo mejor es un espacio donde el ambiente tenga calidez y se pueda conseguir cierta intimidad. Obviamente, la comida debe estar buena, con algún toque interesante, pero sin estridencias.
Bodega de los Secretos

Bodega de los Secretos es un restaurante subterráneo en el barrio de Las Letras. Los 400 años de historia de estas paredes te hacen alejarte de la idea del Madrid moderno y rápido, y ayuda a centrar tu atención en la persona que tienes delante. La intimidad de las hornacinas y pechinas del s. XVII, además de las luces cálidas, crea el ambiente perfecto para una cena romántica en Madrid. Todo ello acompañado por una carta salpicada por la gastronomía de toda la península y de temporada.
Picalagartos

Un clásico para impresionar es la terraza del Picalagartos. Entre las numerosas azoteas de la calle que se disputan las mejores vistas de Gran Vía, esta juega con ventaja. En un edificio con una marcada vocación literaria y bohemia, que ha inspirado el nombre del espacio —hace referencia a la taberna del mismo nombre de la obra Luces de Bohemia de Valle-Inclán. Picalagartos se encuentra en el conocido como Gran Vía 21, una joya arquitectónica de los arquitectos Julio Martínez Zapata y José López Sallaberry de estilo neobarroco que abrió sus puertas en 1918. Ya tenéis tema del que hablar. Y si lo que te preocupa es el frío de febrero —sí, es un buen sitio para cenar en San Valentín— está preparada para el Madrid invernal.
Numa Pompilio

En Numa Pompilio es romántico hasta el nombre. Su patio en pleno barrio de Salamanca es uno de los más bonitos e inesperados de la zona. Su nombre y logo, con referencia al segundo rey de Roma, te pondrán en situación sobre su estética y platos. La carta se basa en la tradición italiana, pero bebe de toda la cuenca del Mediterráneo. Dos pruebas de ello son los canelones de calamares en su tinta y el risotto de boletus y foie.
Persimmons

Persimmon’s es uno de los restaurantes de moda de Madrid por su bucólica decoración —estantería con vinilos y tocadiscos incluida—, su original propuesta culinaria, basada en la cocina georgiana y una elaborada carta de cócteles. Además, este bonito local está en Salesas, actual hot spot de la gastronomía madrileña.
Villa Capri

Villa Capri es uno de los restaurantes italianos en Madrid del grupo Big Mamma. Entre el horror vacui decorativo, el acento italiano de sus camareros y la carbonara más fotografiada de Instagram, hacen de este el espacio ideal para tener algo que comentar todo el rato. El ruido visual es perfecto para evitar silencios incómodos. Y para fechas señaladas, como San Valentín, es ideal.
Torcuato

Pocas cosas enamoran más que una terraza en Madrid. Torcuato triunfa en Instagram y en la vida real. En la planta cuarta del centro comercial ABC Serrano se encuentra este espacio diseñado por el interiorista Pepe Leal, que tiene azotea al aire libre y espacios en el interior igual de atractivos. En su carta, tan ecléctica como su decoración, encontrarás toques japoneses con nigiris, clásicos de la cocina española y también tahine de cordero y cous cous.
El Jardín de Arturo Soria

El Jardín de Alma es ese restaurante que sueñas con que un día sea tu casa (o al menos su jardín). Entre las plantas, la separación entre mesas y las guirnaldas que decoran el espacio, se crea un ambiente intimo perfecto para una cena romántica en Madrid. Eso sí, este restaurante de comida tradicional española y de temporada, no está en el centro, se encuentra en Arturo Soria.
Tramo
Elegido por la revista Frame, una de las más importantes de diseño, como el restaurante del año 2024: Tramo es sin duda uno de los restaurantes más modernos, bonitos, ecológicos y románticos de Madrid.
Siguiendo los principios de su primer restaurante, los creadores de Mo de Movimiento abrieron Tramo el año pasado, teniendo como base la responsabilidad ecológica y social y, además, dando un acento al diseño gracias a la mano de Andreu Carulla. La carta, sin embargo, es algo más sofisticada y con unos platos principales ligados a la gastronomía española, como la pierna de ternasco de Aragón o la trucha con porrusalda. Un acierto para este San Valentín.
Oroya

La azotea madrileña Oroya, en el hotel The Madrid Edition además de haber sido elegida la cuarta mejor de Europa, según el clasificación de Big 7 Travel, es probablemente una de las localizaciones más románticas de Madrid en las alturas. El restaurante y pisco bar está ubicado en la cuarta planta del hotel, y de él se destaca en este ranking que «la terraza tiene una acogedora chimenea, una pérgola cubierta de enredaderas y un elegante bar de teca, con vistas espectaculares a la ciudad». Tener una cita aquí es ir sobre seguro.
Llama Inn

Llama Inn es otra de las aperturas más interesantes del barrio de Salesas, que a nivel gastronómico es uno de los hot spot de la ciudad. Este restaurante peruano llega a Madrid después de muchos años triunfando en Brooklyn (Nueva York). Además de los clásicos anticuchos y ceviches de su carta, para el 14 de febrero suelen tener un menú especial.