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Gastronomía

Estas son las mejores tapas de Madrid (y dónde tomarlas)

By Madrid Secreto

Estas son las mejores tapas de Madrid (y dónde tomarlas)

 

Ir de tapas en Madrid en estos bares y restaurantes es un acierto seguro, pues son los mejores en cada especialidad.

Hace algunos años, hablar de tapas se limitaba a pensar en el sur (y no en todas sus provincias). Pero por suerte eso cambió e ir de tapas en Madrid es más que una tradición.

Las terrazas y los bares de Madrid son nuestro templo y recorrerlos es una procesión que si se realiza bien, hace que se te quite cualquier pena. En esta ocasión nos vamos a centrar en las tapas más míticas, las que hacen que de igual que seas de un equipo de fútbol u otro; que te guste o no la pizza con piña o que a ti te parezca una genialidad la última serie de Netflix y a tu pareja una basura (ojo porque esto puede ser motivo de ruptura).

Tortilla de patatas

No vamos a entrar en si está mejor con o sin cebolla o cuajada o no. La tortilla española encabeza nuestra lista porque así lo dice la estadística. Eso sí, que no te la den con queso (no en el sentido literal, si no figurado) y te pongan cualquier amasijo de huevos y patatas precalentado. Como todo, este plato tiene su ciencia y por eso hay que saber dónde tomar la mejor tortilla de patatas de Madrid.

Pez Tortilla tiene dos locales en los que solo sirven tortilla y croquetas (las cuales también merecen aparecer en este listado). Además de la clásica, tienen variedades tan interesantes cómo la de brie trufado con jamón o la de trompetas negras.

Comprando este plan puedes probar las mencionadas tortillas y croquetas.

La Clueca (C/ Menendez Pelayo,45) es otro lugar (casi) monotemático en el que se rinde culto a la tortilla y al animal que nos la proporciona, el pollo. Son expertos en ambas comidas y te ofrecen la posibilidad de preparar la tortilla a tu gusto.

Juana La Loca (Plaza Puerta de Moros, 4) se define en dos palabras: pinchos y tortilla. Aquí no hay de varios tipos, pero su joya de la corona se prepara con cebolla caramelizada y es de las más crudas que puedes probar en Madrid. Una delicia.

Bravas

Crujientes, blandas y más o menos picantes. Lo que importa es que no te pongan una salsa hecha a base de mezclar mayonesa y ketchup (debería estar penalizado), si no que sea casera.

Las chicas, los chicos y los maniquís (C/ Atocha, 49) puede parecerte un lugar tan moderno que te haga desconfiar a la hora de elegir un plato tan castizo, pero ocurre todo lo contrario. Innovan, sí, pero manteniendo la esencia de la receta. Abundante salsa brava y espuma de alioli son sus claves.
El Café Comercial (Glorieta de Bilbao, 7) volvió pisando fuerte y en una de esas zancadas nos encontramos con sus bravas, con una salsa que parece que acaba de hacer tu abuela o tu madre. Eso sí, ¡pica!
Docamar (C/ Alcalá, 337) está en la categoría sénior en esto de las bravas. Las preparan desde 1963 y éstas no son crujientes, pero su salsa sí que es muy picante (de hecho, te la puedes llevar a casa en botellas de un litro).

 

Torreznos

Paquita Salas es una eminencia en este manjar calórico y seguro que te acompañaría encantada. Es uno de esos alimentos que si vieras cómo se prepara, no querrías comerte, pero cuando lo pruebas, todo se olvida.

En Los Galayos (C/ Botoneras, 5) los preparan en su horno, ya que antes de freír la panceta, la secan en él a 120º durante dos horas. El resultado es magnífico.

Los de La Raquetista (C/ Doctor Castelo, 19) se adoban en pimentón y al cocinar la piel, lo hacen a parte, por lo que queda como una corteza.

Roostiq ha creado una extraña, pero exitosa, combinación: torreznos con champán. Aquí también los preparan al horno, por eso de pensar que van a ser más sanos.

Croquetas

La croqueta, como la pizza o la tortilla de patatas, es de esos platos que cocinarlo mal debería estar penado. Si no con la cárcel, al menos con una buena tarde con Chicote.

La Gastro de Chema Soler (C/Barco, 7) fue todo un templo croquetero cuando nació como Gastrocroquetería. Ahora, el mencionado bocado ha perdido algo de protagonismo, pero sigue presente en su carta (tanto en formato dulce como salado). Su croqueta líquida es toda una sorpresa para el paladar.

La Coqreta de Lavapiés (C/ Fe, 6) permitirá que cada vez que vayas te encuentres con 12 tipos de croquetas diferentes. Mantienen algunas de ellas siempre, pero también van cambiando por otras con combinaciones más innovadoras, como las de pizza de pepperoni, de lasaña de ternera o de paella.

Aquí puedes catarlas por un precio genial. 

En el restaurante Huerta de Carabaña (C/ Lagasca, 32) tienen LAS croquetas de jamón ibérico Joselito. Utilizan panko para rebozarlas y elaboran su propia bechamel. Todo un manjar.

Callos

“Casquería”. Sabemos que a muchos la palabra por sí sola ya les produce cierto resquemor, pero es que no todos los paladares están preparados para llevarse a la boca las partes menos deseadas de los animales. Como siempre, si está bien preparada, es un majar. He aquí varios ejemplos.

La Tasquería (C/ Duque de Sesto, 48) busca transformar las recetas más tradicionales sin perder la esencia, pero utilizando una presentación más elaborada y minimalista. Fruto de ese trabajo son sus callos con pata y morro. ¡Sirvan unos por aquí!

La Taberna de San Mamés (C/ Bravo Murillo, 88) es justo lo contrario. Cuenta con más de 40 años de experiencia a sus espaldas y sus callos singuen conservando la calidad del principio. Además, si no aguantas bien el picante típico de éste plato, en este caso son más suaves.

Lhardy ( Carrera de S. Jerónimo, 8) es famoso por su cocina castiza (llevan preparándola desde 1839) y sus callos son unos de los más famosos de Madrid. Los preparan, como no, a la madrileña.